Salud / Sexo 
11/11/2007

El deseo femenino, demasiado complejo para la viagra

Texto de Àngels Marín
Ilustraciones de Alma Larroca
¿Puede una mujer excitarse apretando un botón? ¿La libido depende de una sola hormona? Ése es uno de los debates que surgen ante la comercialización de unos parches de testosterona para mujeres con menopausia quirúrgica conocidos ya como la viagra femenina. 

En enero del 2008 estará a la venta en España el primer medicamento para tratar la falta de deseo sexual en la mujer, que ya se comercializa en Alemania, Francia y Gran Bretaña. Se trata de Intrinsa, un parche de testosterona aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) el 28 de julio del 2006 para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres que tienen una menopausia quirúrgica (extirpación del útero y los ovarios) y están en tratamiento con estrógenos. Pese a que el parche se dispensará con receta médica y está expresamente acotado al tratamiento señalado, es inevitable compararlo con su homólogo masculino, la Viagra, que en principio también tenía estrechamente limitado su campo de acción y que actualmente se utiliza para aumentar la potencia sexual en personas sin disfunciones y para un uso recreativo. Los defensores del parche, desde reputados ginecólogos y sexólogos hasta, por supuesto, la multinacional que lo fabrica, Procter & Gamble, señalan que las diferencias entre ambos son notables: no se trata de una pastilla, como la conocida azul, sino de un parche y, por tanto, sus efectos no son casi instantáneos, sino a largo plazo y sostenidos; y mientras que la Viagra actúa sobre el proceso físico de la erección, Intrinsa actúa liberando testosterona para que ésta sea percibida por el cerebro y se consiga un aumento de la libido. Sin embargo, y como sucedió hace diez años con su homólogo masculino, una rápida búsqueda por internet demuestra que existe ya un mercado en la red para el parche femenino que va más allá de sus indicaciones terapéuticas.

Deseo y química
Entre los múltiples interrogantes que abre la presentación de este nuevo medicamento se encuentra el antiguo debate sobre el deseo femenino y sus resortes. Es decir: ¿cómo se dispara el deseo femenino? ¿Puede tener un origen exclusivamente físico, con lo cual un aumento de determinadas hormonas podría encenderlo, o responde a emociones y sentimientos como la intimidad, la confianza, la complicidad, la seguridad, el compromiso...? Y, si es así, ¿qué puede hacer exactamente un aumento de hormonas, especialmente en mujeres sanas pero con un bajo deseo? Porque, pese a que todos los médicos consultados insisten en que sólo debe recetarse el producto a mujeres con menopausia quirúrgica, es evidente que la posibilidad de aumentar la libido con un parche puede tentar a más de una mujer que necesita, precisamente, poner un parche a su vida sexual. “En una mujer sana
–advierte Carme Valls, médico endocrinóloga y directora del programa Mujer, Salud y Calidad de Vida–, los parches de testosterona incrementarán los riesgos de un exceso de estrógenos, ya que se transformarán en estrógenos en el hígado, y la sobrecarga hormonal producirá trastornos de la menstruación y un mayor riesgo de cáncer de mama.”

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