Salud / Sexo 
23/03/2008

Más fantasía y menos rutina en favor del sexo

Texto de Sonsoles Fuentes
Ilustraciones de Rosario Velasco
Lo hacen las personas satisfechas, las que mantienen en forma su apetito sexual, las que tienen pareja estable y las que gozan de éxito como seductoras. Fantasear con escenas eróticas, por raras o transgresoras que parezcan, es síntoma de buena salud sexual. ¿Diferencias entre las fantasías de hombres y mujeres? Menos de lo que se cree
“¿Mi fantasía? Tengo varias, pero con un requisito imprescindible: que mi mujer sea la gran protagonista en ellas y que esté superardiente.” Es la confesión de un informático de 31 años, y no se trata de un caso aislado. De hecho, la propia pareja suele ser la escogida por una inmensa mayoría de los hombres con una relación sentimental estable para recrear las escenas sexuales que imaginan, ya sea compartiéndola con otras personas, como sucede en el trío, o a solas en una cabaña aislada por la nieve. ¿El motivo? El mismo testimonio ofrece una pista: “Me lo paso muy bien con mi mujer. Me excita mucho, pero tiene un punto negativo, que siempre es pasiva y se libera poco”.

Según los últimos estudios sexológicos, cada vez son más las mujeres y también los hombres que se enfrentan a una fase de inapetencia sexual. En muchos casos, la impotencia masculina no es más que una falta de deseo, y es entonces cuando la viagra no funciona. En cuanto a las mujeres, el estrés, la monotonía de una pareja, las energías empleadas en la crianza de los hijos y el esfuerzo por compatibilizar el empleo con las atenciones al hogar y a la familia las dejan exhaustas cuando llegan a la cama, como describe esta profesora de 35 años: “Nuestra relación sexual está ahora de bajón. Tenemos un niño de diez meses y apenas salimos juntos. Tenemos poca vida íntima de pareja. Llego agotada a la cama después de trabajar, preparar las oposiciones, lavar… Espero que todo cambie dentro de poco, o así nos lo hemos planteado”. Y cada vez son más las señoras que se quejan de que el marido sufre jaquecas con demasiada frecuencia: “Desde que nos casamos, el tema sexual ha ido a peor, nos queremos muchísimo, pero no hay nada en la cama, siempre es igual, aburrido, no le gusta jugar ni probar ni nada, una pena”, explica una ama de casa de 34 años que fantasea con que la aten de pies y manos, la besen, la acaricien y la muerdan.

El mejor afrodisiaco puede elaborarlo uno mismo en ese laboratorio instalado entre las dos orejas, y sin necesidad de que traspase las fronteras de la imaginación. Según Fernando Villadangos, presidente de la Sociedad de Sexología Al-garaia, “muchas fantasías, por su propio carácter de proyección de deseos no realizados, desarrollan aspectos de la erótica personal que no se realizarían en la realidad. En muchos casos, se confunde la fantasía con un deseo de realización de esta. He conocido casos de fantasías que excitan mucho a la persona y que, a la hora de ponerlas en práctica, no sirven y conducen a la frustración”.

Pensar en sexo
“Lo malo es que no tengo ninguna fantasía. Nunca he experimentado un orgasmo en las relaciones sexuales, tan sólo dos o tres veces en sueños, y entonces me he despertado. Estoy casada hace muchos años, y he tenido un amante, del que me enamoré locamente, pero con ninguno de los dos lo he conseguido”, confiesa una licenciada en Bellas Artes de 36 años.
La primera medida para recuperar el deseo es la excitación en solitario y la masturbación. Ahí entran en juego las escenas o historias imaginadas. “Si no se tiene fantasías sexuales, es porque no se piensa en sexo, y si no se piensa en sexo, no se experimenta deseo de tenerlo”, comenta la doctora Francisca Molero, directora del Institut de Sexologia de Barcelona.
Recrearse en las fantasías con el amante, frecuentes en el inicio del idilio, en las que se revive lo ya experimentado y lo que falta por descubrir, predispone la libido ante un encuentro sexual. El sexólogo Antoni Bolinches las llama anticipatorias. Una buena manera es susurrarlas al oído en el restaurante o mientras se toma una copa antes de llegar al dormitorio conyugal.
Pero cuidado con qué fantasías contamos a la pareja, quizás interprete la aparición de otras personas en esas escenas imaginadas como una infidelidad. “La fantasía es un terreno que puede aportar mucho de forma absolutamente inofensiva cuando se considera una manera personal de disfrutar y punto”, añade Fernando Villadangos. Recurrir a ellas cuando ya no surgen de forma espontánea reaviva el deseo; por ello, los profesionales de la sexología le dan estatuto de tratamiento terapéutico. Las escenas eróticas que nuestra mente elabora sirven también como ensayo de lo que nos gustaría y lo que no deseamos llevar a cabo en la realidad.

Según la creencia popular, las mujeres requieren más argumentos para estimular su imaginación erótica que los hombres, los varones que aparecen en sus fantasías tienden a ser hombres que conocen, y tienen ensoñaciones más románticas que explícitamente sexuales. Los últimos estudios sobre las fantasías demuestran, no obstante, que las mentes eróticas de ambos sexos se parecen mucho más de lo que aparentaban. Este es el extracto de la fantasía de un hombre de 46 años: “Yo siento miedo y me agazapo primero, ella está con la cabeza echada hacia atrás y, al darse cuenta de mi presencia, me mira intensamente; compruebo que no hay nadie en la cueva, saco mi cuchillo de monte y la desato, la ayudo a cubrirse con mi ropa y yo empiezo a sentir frío. La llevo ayudándola a caminar, pues se encuentra muy débil, fuera de la cueva, y allí hace calor, pues el sol luce intensamente… Se desvanece la escena y luego nos encontramos en su casa haciendo el amor como dos enamorados”. No falta argumento ni cierto grado de romanticismo, y en la escena él se siente héroe. A los hombres, a quienes siempre se les echa en cara que vayan al grano, les encantan los juegos, la creatividad en la cama, que se dedique al sexo tiempo e imaginación.
Y para muchas mujeres puede ser más que placentera alguna que otra sesión de sexo salvaje, encuentros inesperados en lugares públicos o semipúblicos (como los lavabos de bares, restaurantes y discotecas), uno de los escenarios que aparecen como preferidos en las fantasías de hombres y mujeres por cierto, y donde adolescentes y veinteañeros, sobre todo, lo practican de verdad. Las mujeres perciben la atracción que despiertan en el hombre, ese deseo urgente que no puede ser controlado ni aplazado.

El desconocido suele ser el personaje que aparece con más frecuencia en las fantasías de ellas, aunque muchas también se imaginan con varios hombres extraños. Para una mujer que ha sido educada en la creencia de que el placer tiene que estar unido al amor, un escarceo con un hombre con quien tropieza en el autobús puede ser una fantasía muy transgresora.
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de: Ramón Cobos Blesa | 16/01/2010
Muchas gracias por vuestro Magazine digital. Si no existiera tendríamos que inventarlo. Tengo un problema, y es que después de una traumática separación he reconstruido mi vida con otra persona. Nuestras relaciones de pareja son satisfactorias en todos los aspectos. En el tema sexual, yo tengo un poblema que agradecería que alguien experto me aconsejara. Al contrario de los eyaculadores precoces, yo tengo el problema contrario. Puedo estar mucho tiempo en erección pero alcanzar la eyaculación me es prácticamente imposible.
de: Rosalía Sánchez | 26/10/2009
Todo órgano que no se utiliza se atrofia, al final desaparece. Pues con el sexo, lo mismo. Yo he pasado buenas temporadas en dique seco y la verdad es que entonces no tenía ningunas ganas. Sin embargo, ahora que tengo otra vez una pareja estable con imaginación y ganas, lo cierto es la mía (la imaginación) se me ha disparado, y se me ocurren unas cosas... Por otra parte, creo que frustraciones pasadas provocan miedos que nos impiden actuar con libertad y sin complejos (a mí me ha pasado). En este momento (ya no soy una jovencita), me suelto sin esperar grandes castillos de fuego, y es ahora cuando los castillos de fuego se producen.
de: Enrique Valls | 22/08/2008
Necesitaría saber el e-mail de Sonsoles Fuentes para un tema particular.
de: Cándido Amorós Navarro | 07/06/2008
Considero muy importante el tratamiento dado a este artículo ya que son muchas las parejas que llegan a distanciarse cuando no son capaces de hablar y sincerarse mutuamente sobre sus fantasías, sus inquietudes y sus deseos. Que exista un tratado serio y respetuoso sobre fantasías sexuales es muy interesante para que las personas puedan abordar una conversación con normalidad sobre estos temas. Hablando a tiempo con la pareja pueden evitarse complicaciones de buscar fuera lo que crees que tu pareja no puede darte (que es la causa de la mayor parte de las separaciones y divorcios de nuestra sociedad). Gracias por este artículo y animo a seguir trabajando con esta profesionalidad.

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14 de marzo
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