Salud / Sexo 
27/01/2008

Casi como la primera vez

Texto de Marta Arasanz Y Àngels Marín
Ilustraciones de Antonio Ballesteros
Vivir una nueva relación de pareja puede ser una oportunidad de crecimiento personal y de satisfacción sexual. Pero cuesta empezar. Sabemos más, pero tenemos más miedos, las  relaciones anteriores pesan, y el sexo puede resentirse ante el temor al fracaso. Es importante por eso ser consciente de lo que realmente se busca

Sentirse libres y darse tiempo
Sin embargo, muchas personas se plantean en estas circunstancias cuál debería ser su actitud ante el sexo, y puede manifestarse una cierta inseguridad o temor. Para empezar, hay que encarar el sexo desde una óptica positiva, es decir, como un derecho personal que tenemos hacia el placer y nosotros mismos y con libertad personal. De hecho, a estas alturas uno ya sabe de qué va, cómo se hace, qué se siente, y lo que no sabe tiene la oportunidad de descubrirlo.
La experiencia debe servir para aprender, no para tener más miedos. Pero es cierto que uno necesita planteárselo, darse tiempo para recolocarse en la nueva situación a uno mismo y al otro.
No es el único miedo. Existe también cierto temor ante el propio sexo: miedo al cuerpo del otro y al propio. Si hace tiempo que no se han mantenido relaciones sexuales, aparecen temores como “¿me acordaré? ¿sabré hacerlo bien? ¿le gustaré más que el otro/otra?”.
Y también hay dudas sobre si le agradará nuestro cuerpo, que evidentemente no es el de los 20 años. Aunque se suele afirmar que este es un miedo que afecta más a los hombres que a las mujeres, lo cierto es que éstas también tienen un modelo de referencia y mucho temor ante la posibilidad de “verse mayores, gordas, poco sexys, etcétera”. Lasmujeres son muy críticas con su cuerpo, especialmente a partir de los 40 años. La idea de que el cuerpo no se ajusta ya a los cánones de belleza occidentales (léase joven y delgada) inhibe mucho.
Los hombres, por su parte, quieren dar la talla, quieren hacerlo tan bien que muchos pueden tener dificultades eréctiles, cosa que puede complicar una primera relación sexual. Ante los miedos hay que pensar que cada pareja es diferente y cada instante de la vida es irrepetible. Si no se prueba, nunca se sabrá si funciona. Además, seguro que le gusta lo que ve; si no, no habría seguido adelante.
Desde el punto de vista sexual, hay que resaltar que una mujer a los 40 años está en su punto sexual álgido y vive la sexualidad de forma más plena. Muchas personas a esta edad descubren la masturbación, nuevas formas de sexualidad, nuevas inquietudes sexuales, y es el momento de darles cauce. Los hombres no se quedan atrás, también tienen un punto óptimo a partir de los 40. Como la respuesta sexual es más lenta, se pueden dedicar a trabajar más la estimulación erótica y disfrutar de la excitación, más que de la sexualidad inmediata. Ya no hace falta correr, sino recrearse.
Hay que tener en cuenta que los miedos sexuales son muy lógicos: todo es nuevo, y todo lo nuevo provoca angustia. Quizá pensemos que eso es aún mejor, pero también provoca estrés, que se puede traducir en angustia, miedo y ansiedad. Y a más angustia, menor respuesta sexual.

Sin comparaciones
Una de las formas de evitar la angustia ante una nueva pareja es no hacer comparaciones, tanto en lo personal como en lo sexual. No hay que vivir del pasado, estar recordando o comparando es una mala idea, porque no es una buena medida. Y tampoco hay que tener miedo a la gimnasia sexual: cuando llega una cierta edad, la mayoría de los humanos dejan de ser atletas y se comportan más como corredores de fondo que no pretenden superar marcas y que, en cambio, conocen la técnica y el propio rendimiento.
Además, no hay que culparse por sentir temor. Los miedos son lógicos, ya que en todas las separaciones late siempre una idea de fracaso personal, y por tanto nos enfrentamos a una segunda pareja con miedo a volver a fracasar. Esto tiene ventajas e inconvenientes. Por una parte, anima a cuidar mucho más a la nueva pareja para no cometer los mismos errores. Pero también se es más exigentes, ya no te conformas. Además, con frecuencia los nuevos solteros llevan paquete: hijos, experiencias, una separación difícil... Mucha gente piensa: “Si he pasado, y superado, este proceso, no me acercaré a cualquiera, me niego a vivir en la inopia”. Otro factor que influye es la edad, que suele dar una serenidad que lleva a afrontar las cosas con mucha más claridad.

Cerrar capítulo
Por ello, un paso imprescindible para afrontar una nueva pareja es reflexionar sobre el pasado. Si se sacan conclusiones de lo vivido, se aprende. Y antes de establecer una nueva relación hay que cerrar el capítulo anterior. Habitualmente, después de una separación, a la anterior pareja se la idealiza o se le cargan todas las culpas. Y nunca es exactamente así. Una buena base para volver a comenzar es ver cuál ha sido nuestro papel, para lo bueno y lo malo, en qué hemos contribuido a que funcione bien o mal. Lo que se aprenda será la base para empezar de nuevo. Sin embargo, muchas personas no hacen esta reflexión y repiten. Vuelven a caer en las mismas actitudes, cosa que les puede llevar a experimentar, de nuevo, una situación negativa con una nueva pareja. No es cierto que “un clavo saca otro clavo”, siempre hay que cerrar puertas para abrir otras nuevas.
Pero no todo el mundo busca una segunda pareja. También hay personas a quienes una separación hace ir a la búsqueda de una sexualidad libre y sin compromisos, vivida como fuente de placer y gratificación, sin ningún otro objetivo que la propia experiencia sexual. Evidentemente, no es necesario amar para tener una buena vida sexual, y esta es una posibilidad que también sirve para conocerse mejor.
Sin embargo, sea cual sea la opción escogida, la sexualidad sin compromisos o la búsqueda de una nueva pareja, hay que ser coherente a la hora de llevarlo a término para evitar dañar a otros. Y tener claras un par de cosas. La primera, ser muy sinceros con lo que cada uno espera. Nada de él/ella sólo quiere sexo, pero llegará a .... No tenemos que esperar que, a partir del sexo, vamos a obtener una nueva pareja. En cambio, el planteamiento debe ser justo el contrario para aquellas personas que buscan un compromiso: tenemos una nueva pareja con la que tenemos sexo.
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