Móviles a demanda

Pantallas más cómodas, baterías más duraderas, teléfonos seguros, portables realmente llevables... Las nuevas tendencias en el diseño y la construcción de los teléfonos móviles se ajustan a las necesidades de los usuarios, en vez de pedir a estos un esfuerzo, como ha sucedido en otros momentos. Incluso los precios se adaptan al momento económico, salvo en las estrellas de la industria.

El mundo de la tecnología de consumo tiene acostumbrado al espectador a una suerte de feria de las vanidades en la que las grandes marcas exhiben poderío mostrando avances que pocas veces llegan al mercado: robots, pantallas de dimensiones imposibles, imágenes holográficas de dudosa utilidad o aparatos de precios exorbitantes suelen protagonizar los informativos ­durante certámenes como el reciente Mobile World Congress celebrado en Barcelona, que, sin embargo, esta vez se ha caracterizado por una mayor moderación y cercanía de los productos presentados a las necesidades reales de los usuarios. No hay que confundir esta tendencia con falta de innovación: los fabricantes trabajan sin parar en un horizonte marcado por el 5G –una capacidad de conexión amplísima que permitirá que multitud de objetos que hoy se consideran analógicos se entiendan entre sí sin intervención humana, para facilitarnos la vida silenciosamente–, mientras la parte de su labor más visible, la que llega al consumidor a pie de calle, se traduce en los aparatos que se ven en estas páginas.