Las razones del ecodiseño
29/05/2011
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HUCHA SEED SAFE. Diseño de Martí Guixé. Produce Alessi. Hucha de cerámica para semillas. 10 cm de diámetro y altura de 15 cm.
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PLATOS DESECHABLES All Occasion Colección Veneerware. Produce Bambuhome. Producto realizado con bambú orgánico certificado. Biodegradable y compostable.
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TABURETE o mesa auxiliar Cork. Diseño de Jasper Morrison. Produce Moooi. De Corcho. Cultivo sostenible y biodegradable.
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JARROS SQUERIPPLE. Diseño y producción de Esque Studio. Vidrio trabajado en un horno que funciona con energía eólica.
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FRUTERO. De Curro Claret. Produce Galería H20. Estructura de acero. El usuario pone la malla de naranjas o patatas.
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TABLA PARA CORTAR PAN. Prototipo de Curro Claret. Las migas caen a un tubo que las lleva a un comedero de pájaros fuera de la casa.
Quienes hayan viajad por India en tren, conocen el sistema de venta y servicio del té. Los vendedores que circulan por los vagones lo ofrecen en vasitos de arcilla que, una vez acabada la infusión, los pasajeros lanzan por la ventanilla al campo. Ese gesto –que para los occidentales era una buena anécdota que contar a la vuelta del viaje– hoy es considerado ejemplar desde un punto de vista ecológico. El pequeño recipiente cumple un ciclo completo: se produce con tierra y vuelve a ella sin, por el camino, dejar ningún impacto negativo sobre el planeta. Es un objeto cuya vida es corta, de usar y tirar, que deja los vasos de plástico desechables en muy mal lugar.
Eco, verde, sostenible… son palabras que hoy la inmensa mayoría de los fabricantes de mobiliario, iluminación y complementos para la casa gustan de asociar a su producto. Se han convertido en un nuevo y provechoso argumento de venta para muchas empresas. Para el consumidor, no obstante, es difícil discernir en su justa medida qué objetos lo son realmente y cuáles no, o hasta qué punto; ya que se trata de conceptos que pueden entenderse en sentido laxo o estricto. Hay que mirarlos, pues, con espíritu crítico. Una empresa puede reducir el consumo energético en su producción y recortar así las emisiones de CO2 a la atmósfera. Y, sin embargo, usar materiales sintéticos de difícil eliminación o reciclaje. Otra, manufacturar sus muebles con madera, una estupenda materia renovable y biodegradable. Aunque si no proviene de talas controladas, implicará deforestación. Una madera certificada revestida con un barniz tóxico es igualmente incompatible con la ecología.
La complejidad de producir Eco
Un mueble o producto ecológico 100% es aquel que durante toda su existencia no perjudica el entorno. En su producción utiliza energías renovables y no contaminantes. Y en su completo ciclo de vida no deja huella de carbono –totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto de un producto–. El uso de materias cercanas es otra variable significativa para evitar contaminación por transporte, así como la reducción de los residuos al mínimo en la fase de producción. La biodegradabilidad es también un factor fundamental. Es decir, que al terminar su ciclo útil pueda ser descompuesto por organismos vivos y vuelva a la tierra sin contaminarla. Por ello el objeto no debe contener sustancias tóxicas en sus acabados.
Lo ecológico también abarca los objetos realizados con materiales reciclables (vidrio, papel, metal, tejidos, algunos plásticos), que al final de su vida útil podrán emplearse de nuevo y no constituirán residuos materiales de desecho amontonados en vertederos. La acción de reciclar a veces comporta, sin embargo, el uso de grandes cantidades de energía, algo que no sería conveniente
y haría el producto menos ecológico.
Crear reutilizando
Si el factor reciclable atañe al final de la vida de un objeto, a las posibilidades que brinda una vez retirado de su función primera, a su futuro, el concepto de reciclado se refiere a sus orígenes, a su pasado, de dónde proviene. En ese contexto, algunos diseñadores prefieren reutilizar materiales y muebles viejos, transformándolos de un modo directo sin introducirlos en procesos que supongan gasto energético. La eliminación de residuos y restos que se generan en las cadenas de producción es otro problema para el medio ambiente, y hay diseñadores que trabajan con esos recortes o desechos.
Otro punto básico es la adecuada gestión de los recursos. Se debe producir sin agotar los del planeta. Los materiales renovables estarían, así, entre los mejores. Pero, además, hay que garantizar que su utilización se lleva a cabo en paralelo a su regeneración. Materiales como la madera, el bambú o la lana serían óptimos, pues son, además, biodegradables. Y para que su existencia fuera totalmente ecológica, los sistemas de cultivo y procesamiento posterior también deberían serlo. Es decir, no implicar tampoco el derroche de recursos.
El sector de las lámparas es especialmente significativo, pues la reducción de consumo de energía atañe no sólo a los procesos de producción, sino también a la instalación de las fuentes de luz que supongan el más bajo consumo.
El actual sistema productivo imperante revela que en estos momentos cumplir todos estos requisitos de golpe resulta difícil. Pero sí es viable tender hacia ese ideal.
Diseño con conciencia
Los parámetros de ecología y sostenibilidad han sido introducidos en las escuelas de diseño españolas durante la última década, y en ellas se investiga el uso de nuevos materiales y sistemas productivos. La pieza reciclada hace tiempo que dejó de ser sinónimo de objeto casero, entrañable o cutre, hecho con cuatro botellas recuperadas de plástico. Los creadores que inciden en los aspectos ecológicos han demostrado ser capaces de alumbrar piezas y muebles muy refinados. Aunque hay quienes abundan en esa estética más bricolajera, del self-made (hecho por uno mismo), casi como una declaración de principios. Se trata de diseños que buscan dar respuesta a una necesidad del modo más simple. Y su evidencia los reviste de carga poética, los reafirma, presentándose en ocasiones a modo de manifiesto.
El diseñador Curro Claret –con una trayectoria profesional donde el concepto de reutilización aplicado a los objetos es significativo– hace notar la cantidad de cosas que se tiran. “Se trataría de diseñar objetos que respondan a las necesidades reales y los deseos de la gente, de modo que no se desprendan tan pronto de ellas. Ya no queremos tener, como nuestros abuelos, el mismo armario toda la vida. Nos gusta la novedad. El diseñador quizás deba pensar un armario que pueda transformarse. O crear diseños con dobles funciones. Todas las acciones que hacemos durante el día, donde participan objetos, podemos evaluarlas. Y hay infinidad de oportunidades de hacerlas más limpias, eficaces y reducir el impacto en el entorno”. Para Claret, la “cocreación” es también otra vía. “Al implicar al usuario en un diseño le das la oportunidad de personalizarlo y aumenta el valor del objeto para él. De modo que no lo tirará tan rápido”.
La naturaleza y sus ciclos es otro modelo, como en algunas creaciones de Martín Azúa. La Casa-nido, por ejemplo, “aprende de los pájaros –explica su creador–, que se instalan en un lugar y utilizan los recursos más próximos, y sus nidos se integran de forma natural en el paisaje. La sencilla estructura de metal y cuerda se completa con materiales naturales: ramas, hojas... No ocupa el territorio y se cuelga de un árbol con una cinta gruesa para no dañarlo”. Minimizar la cantidad de material es otra estrategia ecológica. En Valla Trenzada, Azúa propone un marco de hierro con una urdimbre de cuerda que se convierte en biombo cuando el usuario teje sobre ella todo tipo de materiales (papel, plástico, telas) que desecharía.
La concienciación a través del ingenio y lo lúdico es otra vía que explora el diseño en España. Martí Guixé reflexiona sobre los objetos que nos rodean y qué papel tienen entre nosotros. Con la hucha Seed Safe, nos transmite que el mejor ahorro que se puede enseñar a los hijos es que guarden semillas para replantarlas.
Una guía para orientarse
El libro Diseño ecológico. 1000 ejemplos, editado por Gustavo Gili, es una buena manera de adentrarse en el multifactorial universo eco. Su autora, Rebecca Proctor, reflexiona sobre la actual forma de vida insostenible (consumo energético que sigue aumentando, así como las toneladas de residuos de las que sólo se recicla una pequeña fracción) a pesar de la mayor concienciación ecológica. Para ella, “el diseño coherente con la sostenibilidad ha de convertirse de forma permanente en parte de nuestras vidas. No hay otra salida”. A su extensa selección de muebles y menaje del hogar también añade el concepto de comercio justo, referido a los productos que se elaboran en países en vías de desarrollo, en condiciones dignas y con remuneración adecuada, dado que suponen un desarrollo sostenible para esa comunidad.°








