29/08/2010

Exuberancia brasileña

Texto y fotos de Antonio Soto

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    Uno de los lavabos, con dendé trenzado en el techo y jardín privado
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    El revestimiento interior del techo es una especialidad artesana local: un trenzado de varas de dendé, una palmera del lugar que trabajan las comunidades indígenas. El efecto final es muy parecido al del bambú trenzado, con un acabado cálido y rústico. Se emplea en la sala, las terrazas y los lavabos. Usada en exteriores, tamiza el paso de la luz. La estructura de los sofás y el suelo es de cemento pulido
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    Protagonista en el volumen arquitectónico es la caja de la escalera, que a la vez se aprovecha para esconder la caja de agua. El uso del rojo tampoco es casualidad, ya que, además de satisfacer el gusto italiano de los propietarios, asemeja el color de la tierra en los arrecifes a lo largo de esta costa o las casi infinitas variedades de flores tropicales de los jardines. A un lado de la escalera, el comedor, y al otro, el salón
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    En los dormitorios (en la foto, una suite) destacan las ventanas venecianas de madera. Abiertas permiten la ventilación y la entrada de luz, y cerradas proporcionan aislamiento y seguridad. Se suelen emplear maderas oscuras (parajú, jatoba, angelim pedra o cumarú), que son más densas y por lo tanto más resistentes al agua y las plagas; sin embargo, el eucalipto tratado también se comienza a usar, ya que muchas de las especies nativas están extintas o en vías de extinción
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    Las habitaciones se han construido en un bloque aparte y están unidas al cuerpo principal por un corredor de cristal
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Reportaje

A Trancoso no es fácil llegar. Quienes han conseguido arribar hasta este rincón al sur del estado de Bahía, en el nordeste brasileño, saben que todo es especial. Las playas, la gente, la comida, las casas.

Enamorados de esta mezcla, tres amigos italianos (Andrea, Alessandro y Paolo) decidieron invertir y comprar un terreno en un condominio privado ubicado sobre un arrecife que mira hacia el litoral de Trancoso. En los 1.800 m2 de terreno, dieron forma a esta casa albergue de 550 m2 construidos y que consta de cuatro habitaciones, cada una con terraza privada y baño con jardín, una suite con solario e hidromasaje y un salón de 90 m2.

Las habitaciones se han construido en un bloque aparte y están unidas a la casa principal por un corredor de cristal, para permitir mayor privacidad y la posibilidad de alquilarlas por separado. Debido a la bondad del clima tropical, el comedor se encuentra en el exterior, en la terraza de la piscina y unido a la barbacoa.

Para evitar la humedad excesiva, la casa se construyó sobre una base elevada 60 cm sobre el nivel del suelo. Los materiales usados fueron principalmente de la región, dando protagonismo a la madera y al cemento quemado (un tipo de cemento pulido), una especialidad de los constructores nativos, realizado con técnicas manuales que pasan de generación en generación. Así fueron hechos las camas, los sofás, los armarios y todos los pavimentos de la casa.
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29 de agosto
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