15/06/2008
En un archipiélago báltico
Fotos de Ake E’son Lindman
Texto de Marta Rodríguez Bosch
- 1.En el exterior, toda la estructura y la carpintería de la casa se han teñido de color negro, en contraste con el blanco interior. El pavimento de madera del interior se extiende hasta la terraza y cubre toda la plataforma sobre la que se asienta.
- 2.La casa se ha amueblado con piezas de madera laminada y plegada, una técnica muy empleada en la Suecia de los años treinta.
- 3.En el dormitorio principal, destaca una butaca firmada por el arquitecto Alvar Aalto
- 4.Vista del salón desde uno de los dormitorios. Las paredes y los techos interiores de toda la casa se han revestido con tablones de madera en blanco.

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Reportaje
Los reflejos de las aguas del Báltico se cuelan en el interior de esta casa, situada en el archipiélago de Estocolmo (Suecia), con una luminosidad inusitada. El punto de partida de los arquitectos Tham & Videgård Hansson fue crear una casa simple, una plataforma desde la que disfrutar de ese espectacular escenario junto a la costa de la capital sueca. Y ofrecer a sus habitantes unos espacios que les permitieran relacionarse con la naturaleza.
Concebida como una construcción ligera donde destaca el uso de la madera y el vidrio, esta vivienda de 130 m2 presenta un carácter horizontal, reforzado por su estructura de vigas de acero y viguetas de madera tintadas en negro. La geometría de la planta la marcó el propio lugar. La casa se encuentra calzada en una superficie de terreno plana entre dos montículos rocosos y se orientada hacia el sur, para obtener las máximas horas de luz solar, y hacia oeste, para contemplar el mar.
Tanto las habitaciones pequeñas y el baño, situados en la zona posterior, como el dormitorio principal y las áreas comunes se abren totalmente hacia la terraza. Con forma de zigzag, el cerramiento escalonado con paneles de vidrio deslizantes configura la fisonomía de la fachada principal y permite salir al exterior desde todas las dependencias.°
Concebida como una construcción ligera donde destaca el uso de la madera y el vidrio, esta vivienda de 130 m2 presenta un carácter horizontal, reforzado por su estructura de vigas de acero y viguetas de madera tintadas en negro. La geometría de la planta la marcó el propio lugar. La casa se encuentra calzada en una superficie de terreno plana entre dos montículos rocosos y se orientada hacia el sur, para obtener las máximas horas de luz solar, y hacia oeste, para contemplar el mar.
Tanto las habitaciones pequeñas y el baño, situados en la zona posterior, como el dormitorio principal y las áreas comunes se abren totalmente hacia la terraza. Con forma de zigzag, el cerramiento escalonado con paneles de vidrio deslizantes configura la fisonomía de la fachada principal y permite salir al exterior desde todas las dependencias.°








