31/08/2008
Encaramada a una colina
Texto de Begoña Corzo
Fotos de Oriol Llauradó
- 1.El salón recoge la forma semicircular del antiguo corral que existía en ese mismo lugar, y de él parte una escalera de caracol que va a la planta primera. Está equipado con chimenea, biblioteca y una pequeña sala de lectura-mirador. El suelo, como en toda la planta baja, es de cemento pulido tratado con aceite mineral sin poliuretano. Bajo él se distribuye la calefacción radiante.
- 2.Para regar el jardín se aprovecha el agua de lluvia y las aguas grises. En el proyecto también se preveía que la piscina se llenara íntegramente con el agua residual de la vivienda a través de un sistema de depuración con filtro verde que conseguía depurarla al ciento por ciento.
- 3.La casa cuenta con dos patios interiores que se aprovechan para climatizarla. Uno da a la piscina, y el otro, a un pasillo bioclimático que comunica el salón y la cocina y separa el patio de las habitaciones que dan al barranco norte. En las temporadas más cálidas, que son las más abundantes, el pasillo está totalmente abierto y volcado al exterior; y en invierno se cierra creando un invernadero hacia el interior de la casa. Una puerta a la izquierda del patio conduce a una zona anexa a la cocina donde están la despensa y el cuarto de servicio. Toda la carpintería interior es de pino del país con un barniz de base acuosa.
- 4.Vista del comedor y la cocina, abiertos hacia el patio y con techos de bovedilla.
- 5.En el dormitorio, como en toda la casa, predominan la sencillez de muebles procedentes de países exóticos, pero de factura contemporánea.

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Reportaje
Esta casa, construida sobre las ruinas de un corral, se sitúa en un entorno natural muy característico, una colina aterrazada plantada de almendros en la Vall de Laguar (Alicante). Por el norte se asoma al impresionante Barranco del Infierno y por el este ve la salida del sol sobre Dènia. Los autores del proyecto, Álvaro Guerrero e Iñaki Alonso, de Satt Arquitectura, se inspiraron en la tipología mediterránea de la casa con patio y en las fortalezas sobre las colinas. Los arquitectos tuvieron en cuenta criterios de bioconstrucción y bioclimática para minimizar el impacto en el entorno y favorecer el ahorro de energía. Por ejemplo, gran parte de la piedra original se reaprovechó en la construcción, y se usaron materiales naturales y pinturas sin emisiones tóxicas, con base acuosa o al aceite. La casa se protege del frío y el calor con gruesos muros de termoarcilla en el interior y mampostería exterior, y para climatizar se aprovechan las brisas generadas por los patios y estratégicas aberturas en la fachada. Las placas solares proporcionan el agua caliente para el uso sanitario.
La casa, con 262 m2 construidos, se abre hacia dos patios interiores, y las otras aberturas están condicionadas por las vistas y el aprovechamiento de las brisas. “Las ruinas ya tenían forma de casa patio y, cuando las visitamos por primera vez
–explica Guerrero–, ya se intuía por dónde corría el aire y dónde había sombra. Ese fue el punto de partida del proyecto.” En la piscina, situada en el jardín, “se ha aplicado un concepto poético”, explican los arquitectos, con bancos sumergidos, y un gran ventanal sobre el barranco, de cuyas vistas impresionantes se puede disfrutar sentado y protegido del sol.
La casa, con 262 m2 construidos, se abre hacia dos patios interiores, y las otras aberturas están condicionadas por las vistas y el aprovechamiento de las brisas. “Las ruinas ya tenían forma de casa patio y, cuando las visitamos por primera vez
–explica Guerrero–, ya se intuía por dónde corría el aire y dónde había sombra. Ese fue el punto de partida del proyecto.” En la piscina, situada en el jardín, “se ha aplicado un concepto poético”, explican los arquitectos, con bancos sumergidos, y un gran ventanal sobre el barranco, de cuyas vistas impresionantes se puede disfrutar sentado y protegido del sol.








