Viviendas enraizadas en el paisaje
Cataluña. Tejas árabes y hormigón
- 1.Alrededor de un patio semiabierto se distribuyen la sala, el dormitorio principal y la cocina. El pavimento es de tablones de madera.
- 2.En el jardín, que linda con un parque público, se conserva el basamento de mampostería de la antigua edificación. El resto de la fachada se ha recubierto con tablones que protegen un pequeño espacio subterráneo y sirven de cierre del jardín. El empleo de teja árabe curva era obligatorio en la cubierta. Gracias a su división en dos se ha podido colocar el tejado sin cortes ni aguafondos.
- 3.El techo de la sala, de hormigón visto, mantiene la inclinación del tejado.
- 4.La cocina y el dormitorio, vistos desde el jardín.
- 5.La cocina se encuentra en una posición central y constituye el corazón de la casa. De dimensiones amplias, incluye mesa para desayunos y comidas informales.
- 6.La pared donde se apoya la cama se ha pintado en marrón chocolate; el cabezal, de DM lacado en un tono similar, integra las mesillas de noche.






Reportaje
Esta vivienda unifamiliar entre medianeras encaja con precisión en su contexto, el antiguo pueblo de Sant Pere, construido entre los siglos XVI al XX, y hoy absorbido por Terrassa (la tercera ciudad de Cataluña en población), y a la vez propone unos espacios interiores plenamente contemporáneos.
Proyectada por Francesc Bacardit, de Bammp Arquitectes, para una familia con hijos, la intervención debió ajustarse al plan especial que regula este casco histórico, donde todas las cubiertas han de ser de teja árabe, con un 30% de inclinación. Bacardit, además, proyectó la techumbre partida en dos, de modo que cada segmento se corresponde con la medida habitual en las parcelas vecinas. Con ello también diferencia claramente la zona de día y de noche de la vivienda. “Entre ambos cuerpos cubiertos a dos aguas –explica el arquitecto–, y abriéndose hacia sur aparece un espacio que hace de junta en el cual se ubican el patio interior, la cocina y la terraza superior.” Con esta partición, Bacardit logra llevar la luz hasta la parte central de la vivienda y resolver, con cubiertas ortogonales, la forma trapezoidal de la planta.
La casa –que linda en sus dos flancos ciegos con los vecinos– presenta dos fachadas muy distintas. La norte, que es la cara del trapecio más estrecha (con 9 m), da a la calle desde donde se accede a la casa. La sur, que se ensancha hasta 15 metros, ofrece la mejor orientación solar y acoge las estancias principales. Allí se encuentran la sala comedor, la cocina y el dormitorio principal, abiertos al jardín, que a su vez linda con un gran parque, en un nivel inferior.
La fachada sur está prácticamente toda acristalada, y en su parte central se retranquea hacia el interior, formando un patio semiabierto. Con ello se incrementan los metros de fachada y se gana en luminosidad interior, pues si se desplegase linealmente se contabilizarían hasta 22 m. La casa consta de dos capas que la cierran. Una interior, con los mencionados paneles y correderas de vidrio. Y otra exterior de tablones de madera natural, compuesta por otro conjunto de puertas correderas que actúan como celosías y que también cierran el patio.
Encajada con precisión
Explica Bacardit que la vivienda es el resultado de aplicar la normativa de la zona, “rígida en cuanto al envolvente del edificio, y muy abierta para la disposición de forjados interiores. Este juego entre un exterior cerrado y un interior movido y abierto la dota de una luz excelente y un gran confort espacial”.
El plan especial del casco histórico establece que las cubiertas han de ser de teja árabe con un 30% de inclinación.








