11/05/2008
Extra casa
Cuatro capas superpuestas
Texto de Marta Rodríguez
Fotos de Cristóbal Palma
Coordinación de Begoña Corzo
- 1.Situada en Santiago de Chile, la casa Wall está formada por cuatro capas de materiales distinto
- 2.La cocina queda delimitada por una estructura de madera de arauco laminada, que se emplea también para almacenar enseres y menaje.
- 3.En la segunda planta, el techo es de policarbonato translúcido. El volumen de hormigón armado aloja un cuarto de baño.
- 4.El interior del baño está revestido con mosaico vítreo. El policarbonato de una de sus caras permite que entre la luz.
- 5.Un pliegue marca la entrada a la casa. Tres cierres permiten salir desde otros puntos directamente al jardín. La fachada tiene caras facetadas tersas pero blandas. La última capa, de tejido de aluminio, refleja hasta un 70% de la energía solar y se combina con tela de mosquitera.

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Reportaje
A primera vista, parece una sofisticada tienda de campaña perdida en un paraje rural. Pero, en realidad, esta casa, proyectada por Marc Frohn y Mario Rojas (nacidos en los setenta y fundadores de FAR Arquitectos en el 2004), se encuentra en los suburbios de Santiago de Chile, en una parcela alineada con la Panamericana. La gran extensión del terreno (5.000 m2), protegido por altos arbustos, y la espléndida vista de la cordillera de los Andes le proporcionan, no obstante, un carácter rústico y aislado. “Decidimos –explican los arquitectos– considerar los setos como las paredes exteriores de la casa, con lo cual el terreno completo es parte de la vivienda. Desde ese punto de partida desarrollamos una casa compuesta por una serie de capas separadas que se van disolviendo paso a paso en dirección al exterior.”
En este proyecto –merecedor del premio AR 2007 a la mejor obra de arquitectura emergente del mundo–, realizado con un bajo presupuesto, Frohn y Rojas abandonan la idea convencional de pared como cerramiento o elemento divisorio, para explorar nuevos caminos. La casa queda configurada por cuatro capas de materiales distintos que adoptan diversas formas y que, al sobreponerse, generan espacios intermedios inéditos. Desde el núcleo interior a la última capa exterior se produce, asimismo, una progresión en las cualidades de los materiales, que van del denso y pesado hormigón, hasta el ligero y flexible tejido. El pequeño núcleo de hormigón, que se eleva hasta la planta superior, aloja los cuartos de baño y es un elemento clave en la climatización de la vivienda (incorpora verticalmente una red de tuberías como sistema de calefacción-refrigeración radiante). La siguiente capa está formada por una estructura de bandas de madera que también son estanterías. En algunos lugares se cierra con tableros, como en los dormitorios, para ganar privacidad.
La tercera capa se ha concebido como una piel climática, con paneles de policarbonato multicelular translúcido, y en varias zonas se emplea vidrio transparente para ganar visión. La última capa consiste en dos tejidos diferentes; uno está compuesto de aluminio y actúa como pantalla energética para retener el deslumbrante sol chileno, y el otro es una mosquitera. “Después de haber atravesado las diferentes capas de adentro hacia fuera –señalan Frohn y Rojas–, se comprende la dependencia formal y geométrica de las capas entre sí. De un sencillo núcleo rectangular, la superposición de capas crea diversos espacios intermedios, finalizando en la capa exterior, de geometría compleja: una forma adiamantada reflectante, que es como se percibe la casa desde fuera.”
En este proyecto –merecedor del premio AR 2007 a la mejor obra de arquitectura emergente del mundo–, realizado con un bajo presupuesto, Frohn y Rojas abandonan la idea convencional de pared como cerramiento o elemento divisorio, para explorar nuevos caminos. La casa queda configurada por cuatro capas de materiales distintos que adoptan diversas formas y que, al sobreponerse, generan espacios intermedios inéditos. Desde el núcleo interior a la última capa exterior se produce, asimismo, una progresión en las cualidades de los materiales, que van del denso y pesado hormigón, hasta el ligero y flexible tejido. El pequeño núcleo de hormigón, que se eleva hasta la planta superior, aloja los cuartos de baño y es un elemento clave en la climatización de la vivienda (incorpora verticalmente una red de tuberías como sistema de calefacción-refrigeración radiante). La siguiente capa está formada por una estructura de bandas de madera que también son estanterías. En algunos lugares se cierra con tableros, como en los dormitorios, para ganar privacidad.
La tercera capa se ha concebido como una piel climática, con paneles de policarbonato multicelular translúcido, y en varias zonas se emplea vidrio transparente para ganar visión. La última capa consiste en dos tejidos diferentes; uno está compuesto de aluminio y actúa como pantalla energética para retener el deslumbrante sol chileno, y el otro es una mosquitera. “Después de haber atravesado las diferentes capas de adentro hacia fuera –señalan Frohn y Rojas–, se comprende la dependencia formal y geométrica de las capas entre sí. De un sencillo núcleo rectangular, la superposición de capas crea diversos espacios intermedios, finalizando en la capa exterior, de geometría compleja: una forma adiamantada reflectante, que es como se percibe la casa desde fuera.”
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