11/05/2008
Extra casa
Giros para evitar las sombras
Texto de Gonzalo Robledo
Fotos de David Coll
Coordinación de Begoña Corzo
- 1.Bajo la cubierta, está la suite. Los muros del patio se han acristalado con vidrios reflectantes que contribuyen, junto con un retrovisor fijado a la pared medianera vecina, a ganar luminosidad.
- 2.En el baño del dormitorio principal, las claraboyas conducen la luz hacia los pisos inferiores.
- 3.Correderas de vidrio y un telón de PVC translúcido permiten cerrar o abrir la primera planta sobre la baja. Un lucernario de cristal, que puede abrirse con un sistema automatizado, cubre ambos pisos.
- 4.La planta baja es water proof: suelos, paredes y techos están pintados con clorocaucho blanco, y las escaleras son de chapa tratada con barniz marino. El suelo de la piscina está acabado con pintura especial por Sebastián Camacho, a partir de una foto de los hijos de la propietaria.

1.

2.

3.

4.
Reporataje
El reducido espacio para edificar y una compleja normativa que obliga a menudo a recortar literalmente los techos para ganar luz en las estrechas calles son algunos de los retos que afrontan los arquitectos que construyen en Tokio, una ciudad dividida en multitud de barrios que funcionan como aldeas autónomas con estación de tren, centro comercial, templo y lugares de ocio.
Cuando Yoshiharu Tsukamoto y su esposa, Momoya Kaijima, del Atelier Bow-Wow, recibieron el encargo de una casa en el distrito de Setagaya, el más poblado de Tokio, su primera idea fue aprovechar el máximo la altura permitida en la zona: diez metros. “Para cumplir con una normativa que regula la proporción del cielo cubierto –con el fin de limitar el tamaño de la sombra que cada casa proyecta–, nos tocaba reducir el espacio habitable”, explica Tsukamoto, un influyente arquitecto nacido en 1965 y amigo de desafiar las convenciones.
El edificio está diseñado a la manera “del torso de un boxeador que se gira para esquivar un golpe”, añade el arquitecto al explicar el nombre de Sway House (casa tambaleante), un apelativo que no ha sido traducido al japonés tal vez para evitar desafortunadas connotaciones en un país famoso por su proclividad a los terremotos.
Tsukamoto cuenta que cuando visitó España observó en la madrileña plaza de Chueca que los residentes dejaban sus ventanas abiertas y establecían con la calle una comunicación directa. Como en Japón la discreción es ley, Tsukamoto proyectó abundantes ventanas que traen el exterior al salón, pero que, al estar situadas a alturas estratégicas, impiden escudriñar desde fuera.
La casa está construida en madera y metal, con el exterior cubierto por un latón de gran resistencia usado para los techos. Los residentes son Aiko Nagai, ilustradora, y su esposo Daisuke, publicista. Aiko pasa la mayor parte del día dibujando y procesando en un ordenador, y su casa es un gigantesco estudio al que la luz llega a lo largo del día desde los ángulos menos pensados.
Cuando Yoshiharu Tsukamoto y su esposa, Momoya Kaijima, del Atelier Bow-Wow, recibieron el encargo de una casa en el distrito de Setagaya, el más poblado de Tokio, su primera idea fue aprovechar el máximo la altura permitida en la zona: diez metros. “Para cumplir con una normativa que regula la proporción del cielo cubierto –con el fin de limitar el tamaño de la sombra que cada casa proyecta–, nos tocaba reducir el espacio habitable”, explica Tsukamoto, un influyente arquitecto nacido en 1965 y amigo de desafiar las convenciones.
El edificio está diseñado a la manera “del torso de un boxeador que se gira para esquivar un golpe”, añade el arquitecto al explicar el nombre de Sway House (casa tambaleante), un apelativo que no ha sido traducido al japonés tal vez para evitar desafortunadas connotaciones en un país famoso por su proclividad a los terremotos.
Tsukamoto cuenta que cuando visitó España observó en la madrileña plaza de Chueca que los residentes dejaban sus ventanas abiertas y establecían con la calle una comunicación directa. Como en Japón la discreción es ley, Tsukamoto proyectó abundantes ventanas que traen el exterior al salón, pero que, al estar situadas a alturas estratégicas, impiden escudriñar desde fuera.
La casa está construida en madera y metal, con el exterior cubierto por un latón de gran resistencia usado para los techos. Los residentes son Aiko Nagai, ilustradora, y su esposo Daisuke, publicista. Aiko pasa la mayor parte del día dibujando y procesando en un ordenador, y su casa es un gigantesco estudio al que la luz llega a lo largo del día desde los ángulos menos pensados.
Le invitamos a que sea el primero en comentar esta información.






