13/07/2008

Recuperar la luz de Ibiza

Texto de Marta Rodríguez Bosch
Fotos de Lourdes Grivé
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    Entrada a la casa.Los muros están enlucidos y pintados de blanco, siguiendo la tradición de la isla. El paramento negro que sobresale de la fachada separa la zona de día de las habitaciones. Las carpinterías exteriores son de aluminio lacado en negro, con cortinas enrollables para graduar la entrada de luz.
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    La piscina se encuentra en la fachada norte. Desde ella se puede ver la entrada principal, en el extremo opuesto de las cristaleras.
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    El interiorismo ha sido realizado por el decorador Jean Marie Surcin, que es, además, propietario de la casa. Admirador de la cultura balinesa y de la ciudad de Miami, ha introducido en la decoración elementos que hacen referencia a ambas. La mesa del comedor es de madera lacada con pintura de automóvil para obtener un blanco brillante y metalizado. Los asientos están tapizados con polipiel plateada y el sofá lleva tapicería de polipiel blanca. En el doble espacio donde se encuentran la sala y el comedor se ha instalado un sistema de calefacción radiante bajo el suelo. Todos los pavimentos son de cemento continuo.
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    Desde la cocina se ve la escalera principal que conecta el exterior con el interior, formada por peldaños de cemento aislados encastrados en el muro. Junto a ella, el comedor.
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    Un muro de cemento paleteado, al igual que las mesillas de noche integradas en él, separa la cama del vestidor y el baño. La bañera y el lavamanos también se han realizado con cemento paleteado a mano.
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Reportaje

Cuando el arquitecto Jaime Serra recibió el encargo de reformar esta casa en Eivissa, construida hace unos 30 años, se topó con varios factores adversos: la vivienda estaba encarada al norte, es decir tenía la peor orientación solar posible; estaba en muy mal estado y padecía humedades. Además, el solar tiene una ligera pendiente en sentido sur-norte. “Nos encontramos con un concepto erróneo de partida –explica el arquitecto–. El proyecto se orientó a conseguir, por un lado, un gran espacio central como eje articulador de la vivienda y por otro, a recuperar la luz solar y su aporte al ambiente interior, ausente en el diseño original.” Para ello, se abrió una gran cristalera en el tramo superior de la fachada sur –correspondiente al acceso y ciega en su parte inferior–. De este modo, la entrada a la casa resulta hoy sorprendente, pues se realiza desde lo alto de un espacio a doble altura donde están la sala y el comedor.
La nueva apertura en la cara sur, y la fachada norte totalmente acristalada dan como resultado una vivienda de gran transparencia que permite ver la piscina desde la entrada a la parcela. Un nuevo muro, entre el espacio central a doble altura y las habitaciones, potencia ese eje visual y separa claramente la zona de día (sala, comedor, cocina, terraza y piscina) de la de noche. Los cinco dormitorios se han concebido como suites con baño y vestidor. Serra define la arquitectura resultante de estilo “moderno simplista”, pero no minimalista. “Creo que se ha conseguido –señala–, con recursos simples y nada ostentosos, integrar un hogar con su entorno en un mundo de límites palpables y búsqueda ansiosa de la luz solar”.
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29 de agosto
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