Una ampliación subterránea
- 1.En el jardín se han recortado dos trozos de terreno para encajar sendos patios. El desnivel queda protegido mediante barandillas.Los patios están pintados de blanco para reflejar la máxima luz posible. Los lucernarios circulares abiertos en el césped pueden cerrarse mediante cortinas horizontales.Tras la reforma y ampliación, la orientación principal de la casa queda hacia el sudoeste. Un tobogán permite a los niños llegar desde el jardín hasta sus habitaciones.
- 2.En uno de los dos nuevos patios de la casa se ha instalado una ducha al aire libre.
- 3.El suelo del nuevo cuarto de baño de la planta sótano lleva un revestimiento continuo de poliuretano de color amarillo, y las paredes se han protegido con una pintura especial resistente al agua del mismo tono, a juego con el tobogán.
- 4.Un espacio angosto preexistente en el sótano se ha convertido en una sala de cine. La gran pantalla ocupa una de las paredes estrechas, mientras que la opuesta se ha revestido completamente con espejos. Los muros longitudinales están acristalados con paneles serigrafiados que, iluminados desde detrás, generan diferentes atmósferas.
- 5.En la planta baja, se ha ampliado la zona de estar y se han abierto nuevas ventanas. La vivienda, que originariamente tenía 127 m2, ahora cuenta con casi 200 m2.





Reportajes
“A veces las leyes y normas te llevan a hacer cosas maravillosas”, comentan los arquitectos Mathias Müller y Daniel Niggli, del despacho EM2N de Zurich, refiriéndose a la génesis de este proyecto. Para acometer la ampliación de la casa, su propietario estaba obligado a pedir permiso a todos los vecinos, que son bastantes, y obtenerlo. La casa se enmarca en una promoción de 16 viviendas unifamiliares de los años 60, de aspecto cúbico y fachadas blanqueadas, en un pequeño pueblo cerca de Zurich. Pero el propietario –un abogado que a diario debe lidiar con mil y un litigios– deseaba agrandar la casa para alojar cómodamente a su familia numerosa sin tener que hablar con nadie. Así, Müller y Niggli, con el arrojo de los más creativos, plantearon una ampliación subterránea (pues, según la normativa, no contabiliza como uso del espacio) que ha supuesto abrir dos amplios patios hundidos. En el subsuelo, donde acondicionaron 67 m2 nuevos, crearon tres habitaciones para los hijos, más un baño y dependencias complementarias. Las dos nuevas fachadas que dan a los patios están totalmente acristaladas, por lo que la luz natural llega a toda la zona subterránea. A ello se suman dos lucernarios circulares que se abren como grandes ojos de buey entre la hierba. Paradójicamente, ahora la mayoría de las dependencias de la planta inferior disfruta de mas luz natural que las de arriba.
Los patios disponen de acceso directo desde el jardín. Los arquitectos tuvieron en cuenta que las nuevas dependencias serían el feudo de los niños, e idearon, en uno de los patios, un modo de acceso acorde con sus gustos: un tobogán les permite deslizarse hasta el patio y desde allí entrar a sus habitaciones, sin utilizar la puerta principal ni bajar la tradicional escalera.°






