30/11/2008

Heroicos en lo cotidiano

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Referencia inexcusable de la arquitectura en España, los FAD (Fomento de las Artes y del Diseño) cumplen 50 años premiando un proyecto de viviendas para jóvenes en el que las soluciones ecológicas, económicas y la conciencia social van de la mano. En el resto de las categorías, han ganado proyectos que con materiales sencillos o presupuestos moderados logran una gran expresividad.
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    Edificio proyectado por López y Rivera, el vestíbulo, el salón, la entrada desde el corredor y detalle de las ventanas. La sala está en la fachada sur-este, para cumplir con el decreto local de ecoeficiencia, que marca que el 80% de las viviendas tenga al menos una hora de sol directo en el salón de 10 a 14 h en invierno. Los corredores se pueden transformar en terrazas que prolongan la cocina. Fotos 1-2-3-4-5
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    Almacenes para pescadores en el puerto de Cangas (Pontevedra), de Irisarri +Piñera
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    La joyería D, en Pamplona, de Antonio Vaíllo y Juan Luis Irigaray
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    Espacio para Roca de Martín Azúa y Nacho Martí en CasaDecor 2007.
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Reportaje

PREMIO FAD de ARQUITECTURA En una era en que prima la arquitectura espectáculo y el protagonismo suele ser para edificios icónicos con firmas importantes, unas sencillas viviendas sociales muestran que en este tipo de arquitectura hay mucho camino por recorrer si se piensa menos en impactar y más en la calidad de vida de sus habitantes. Emiliano López (Argentina, 1971) y Mónica Rivera (Puerto Rico, 1972) han ganado el premio FAD de Arquitectura por un edificio de 27 viviendas protegidas para jóvenes en el que “la sencillez constructiva, el cuidado y la precisión en los detalles, la estandarización de elementos principales y la aportación de confort y durabilidad al edificio” convencieron al jurado, que para definirlo rescató una frase del arquitecto inglés Peter Smithson: “En lo cotidiano se puede ser heroico”.
Los 45 m² de cada una de las viviendas, situadas  en el barrio de Sant Andreu (Barcelona), se dividen en sala de estar, habitación y baño. Dos fachadas enfrentadas y una buena distribución garantizan abundante luz natural en todos los espacios, que son poco compartimentados y muy flexibles. En un extremo del salón, una galería con doble cristalera capta el sol en invierno y caldea la casa de forma natural, mientras que en verano se transforma en balcón. En el lado opuesto, junto a la cocina, se puede ocupar parte de los corredores comunitarios para ganar una terraza.

“Queríamos interiores muy flexibles y con mucha relación con el exterior. Por ejemplo, la puerta de entrada se abre hacia fuera, lo que invita a ocupar el espacio exterior y no te lo roba dentro. Se trataba de mimar aspectos de la vivienda social a los que no se presta suficiente atención”, explica López, que define estas viviendas “como casitas, más que pisitos”.
La sensatez presente en todo el proyecto también se refleja en los materiales empleados en su construcción –suelos de terrazo, forjados de prelosa de hormigón, tabiques de cartón yeso…–: son baratos, duraderos y fáciles de instalar.

El fad de ciudad y paisaje fue a Pontevedra, a los almacenes para pescadores del puerto de Cangas de Morrazo, de Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera, “que traslada de escala un elemento tradicional de la pesca, las jaulas metálicas, para formar un edificio horizontal y permeable que crea un atractivo espacio público frente al mar”. El edificio está formado por celosías de acero galvanizado de diferente densidad que le dan unidad a la vez que lo hacen permeable para que no pese en el paisaje. En el paseo se han empleado conchas marinas procedentes de las conserveras, “un modo de dar forma y consolidar los sedimentos de la playa”, explican los arquitectos.

EL PREMIO de interiorismo correspondió a la joyería D, de Pamplona, del SAS Estudio de Estrategias Arquitectónicas de Antonio Vaíllo y Juan Luis Irigaray, por “un trabajo de interiorismo al milímetro, que evoca la mina de donde se obtiene la piedra preciosa”. La joyería ocupa un local alargado de sólo 30 m². Todo el suelo y parte del mobiliario son de aluminio fundido, un material muy caro de trabajar. “La gran investigación ha sido cómo hacer moldes baratos para lograr el efecto de riqueza en el suelo”. Lo consiguieron con moldes de arena, que permiten que cada pieza sea distinta y abarata costes. El mostrador, las paredes y el techo son de DM lacado con Nestel, una pintura que proporciona una textura como de caucho. Un vidrio negro en el extremo opuesto de la entrada agranda el espacio.

EL FAD de intervenciones efímeras lo ganaron los diseñadores e interioristas Martín Azúa y Nacho Martí por su montaje Species Evolution for Roca, donde las paredes de plástico blando con formas orgánicas y la retroiluminación “diluían las fronteras espaciales y singularizaban las piezas expuestas”.°

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