Un tótem lleno de libros

13/05/2012

Texto d eMarta Rodríguez Bosch
Fotos de Julien Attard
  • En la zona de la cocina, el interior de las hornacinas del mueble se ha pintado de color verde, un tono aplicado también en el radiador cercano. El pavimento es de baldosa cerámica y las encimeras son de madera teñida en tono oscuro.

  • La mesa blanca de trabajo pivota sobre un eje oculto en el mostrador y tanto el sobre como la pata se pueden encajar dentro del mueble. Con ello es posible agrandar el estar o convertir el mostrador en una barra de bar.

  • Una estantería separa la zona de estar del comedor. Un mostrador con encimera en color naranja y, a su izquierda, un volumen suspendido con el plano inferior del mismo color define el espacio de entrada y distribución y delimita un pequeño estudio. Se ha realizado con laminado de Formica por su resistencia.

  • 3 y 4. La estantería central, que articula y separa distintas dependencias, se ha ideado como una librería tótem, consta de hornacinas en sus dos caras y también en los laterales. Los cantos, redondeados e irregulares, procuran fluidez visual y de circulación entorno a él. Las estanterías y particiones se han hecho con paneles de madera MDF y con madera laminada curvada. El panel central dispone de dos puertas, tras las que se encuentra el equipo audiovisual.

  • Se ha conservado el parquet antiguo y se ha teñido de oscuro con muchas capas de barniz para darle máxima protección. La distinta orientación de los tablones de la espiga revela la antigua distribución de las habitaciones.

Fotos
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Voraz coleccionista de cómics, el propietario de esta vivienda –un joven publicista parisino–, expresó a los arquitectos que iban a reformar su casa el deseo de vivir en un ambiente fresco, que fuera al mismo tiempo sereno y chispeante. Charlotte Hubert, Jean-Jaques Hubert y Antoine Santiard, de H20 arquitectos, se enfrentaban a un viejo piso que antaño fue vivienda para el servicio, con ventanas hacia uno de esos magníficos patios interiores que disfrutan algunos edificios burgueses del siglo XIX en el centro de París. Con seis habitaciones calzadas en 60 m2, el recibidor, de 5 m2, tenía ¡siete puertas!, exclaman los autores del proyecto.

Ante su excesiva compartimentación, geometría confusa y metros malgastados, H2O imaginó una nueva distribución en la que tiene un papel primordial el diseño del mueble estantería. De este modo, solucionaban el almacenamiento de cómics y otras pertenencias, a la vez que ofrecían a su habitante un amplio espacio continuo que se expande al recorrerlo con la mirada.
Una de las ideas principales de la reforma fue minimizar los elementos de mobiliario que suelen restar espacio a una habitación. Por ello se han integrado las máximas funciones posibles en las propias particiones de la vivienda y su perímetro, que varían de grosor según su empleo y orientación.

La adopción de un mismo sistema de estantería aplicado a todas las dependencias crea un original telón de fondo que da unidad a toda la casa, salva su fragmentación y la amplía visualmente. “Un estudio de cómo esculpir las depresiones –explican los arquitectos– ha permitido crear una gran variedad, en tamaño y color, de cavidades y nichos para adaptarse a múltiples usos en diferentes lugares”. A la hora de emplear el color, han aplicado una regla simple: el gris, por su neutralidad, para los estantes destinados a libros, dado que los cómics ya son llamativos; el naranja para los lugares de trabajo, por su carga de energía, y el verde, tono asociado al relax, en las zonas de aguas.

Así, las paredes varían según los libros u objetos que se depositen en las cavidades. Una suerte de multiescaparate que conduce irremediablemente a recordar que es la casa de un publicitario, alguien que valora el poder de comunicación de las imágenes.
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