26/10/2008

Viviendas enraizadas en el paisaje

Andalucía. Un patio con reflejos metálicos

Coordinación de Begoña Corzo
Texto de Marta Rodríguez Bosch
Fotos de Fernando Alda
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    Toda la altura de la planta baja se ha revestido de acero con acabado oxidado. En la fachada existente se ha abierto un gran hueco de acceso al garaje. El resto de las aberturas se ha cegado. En la primera planta se ha alterado la dimensión vertical de las ventanas, pero no su posición o ancho.
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    El techo del salón comedor deja a la vista el forjado metálico, pintado de blanco. La escalera es de acero de 4 mm, en algunos casos pintada y en otros barnizada. En el suelo, tarima de bolondo.
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    Las encimeras de la cocina son de mármol macael blanco, y los muebles, diseño de los arquitectos, de acero. En el patio, suelo de tablones de madera.
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    Los patios están acabados con planchas de acero. La carpintería de las ventanas es de aluminio anodizado. El salón linda con una terraza cerrada con pino.
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    Las persianas del dormitorio son de lamas venecianas de aluminio.
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    Vestíbulo de la escalera de vecinos.
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Reportaje

Esta casa pertenece a una promoción de cinco nuevas viviendas dúplex situadas en un solar entre medianeras en el centro histórico de Sevilla. En ella destacan dos amplios patios revestidos con plancha metálica.
Los arquitectos y hermanos Marisol y Ubaldo García Torrente retoman en este proyecto el patio, un espacio con profunda raigambre en la ciudad, y lo convierten en uno de los elementos principales. Su misión primordial es procurar luz y ventilación a las estancias de las viviendas, pero también se erige en espacio de relación y vida, pues es hacia allí donde las casas se abren y donde algunas tienen su acceso. El panel sandwich acabado con plancha  de acero que reviste las paredes del patio resuelve el aislamiento térmico y también acústico de las viviendas. Pero al mismo tiempo configura unas fachadas interiores plenamente contemporáneas que potencian reflejos y luminosidad. En esas suaves superficies metálicas se han creado grandes huecos de distinto tamaño y posición, dependiendo de las necesidades de cada estancia. 
El papel adjudicado a los patios es también el resultado del denso entramado urbano en el que se encuentra el edificio, donde las fachadas exteriores no pueden procurar la iluminación necesaria.
El patio más grande mide 6,80 m x 5,35 m, unas dimensiones que han permitido crear un espléndido espacio comunitario de más de 36 m².
Dado el mal estado en que se encontraba la edificación preexistente, se demolió toda a excepción de la crujía de fachada. El nuevo edificio, apuntan los arquitectos, recupera espacios con tradición en la ciudad, pero a la vez “es el resultado de una investigación basada en la flexibilidad y la adaptabilidad a las circunstancias actuales. No dicta cómo vivir, sino que posibilita infinitas maneras a la vez que responde a unos requerimientos concretos”. 
Esta vivienda que mostramos es el dúplex que ocupa la primera planta y el ático del edificio, de 98 m², y en él se ha instalado la propia arquitecta Marisol García Torrente con su pareja. La casa disfruta de gran luminosidad, pues no llega a los bordes de la parcela y se abre a través de amplios ventanales a unas terrazas pasarela de 1,5 m de ancho, a cada lado. En ellas se puede colocar plantas y salir a disfrutar de la vista de las cubiertas de Sevilla y la cúpula de la iglesia de San Luis. Se trata, además, de un espacio de transición hacia la terraza comunitaria de la azotea.

Vida comunitaria
En el edificio cobran relevancia los espacios que actúan de filtro con el exterior y también devienen lugares de relación, como el patio, el zaguán o la azotea. Se recupera la vida comunitaria en el terrado para tender la ropa y solazarse, con un pequeño solario y piscina de uso para las cinco viviendas.

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