Vivir en vertical
26/02/2012
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El patio interior es el protagonista de la vivienda y la fachada más importante del proyecto. Interrelaciona todas las estancias y permite ver el cielo, desde cualquier punto de la casa, el jardín de la planta baja e incluso la terraza con piscina de la cubierta.
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MADERA, LA PIEDRA, pinturas de colores cálidos, papeles pintados y techos bajos convierten las estancias en espacios acotados, confortables, cálidos, a pesar de lo abierta que es la casa.
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Conforme se está más cerca del patio, la vivienda se desnuda de materiales, los techos se van escalonando hasta que se deja vista la estructura y se trabaja con materiales mucho más ligeros, como son el vidrio, el acero, el hierro, la pintura blanca..., para conseguir la máxima transparencia, ligereza y luminosidad.
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U muro de bloques de vidrio de gran tamaño forma la fachada orientada al norte. Dejan pasar la luz, pero difuminan la visión. De este modo, la casa se abre al exterior pero sólo con la intención de recoger la luz, escondiendo su interior e intentando huir del contacto directo con el espacio urbano y el ruido.
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La cubierta es un espacio que consigue desconectar de la ciudad, más propio de una casa con parcela. Está formada por una tarima de madera con piscina y un espacio de descanso y para comidas al aire libre.
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Vista de la fachada desde el interior de la vivienda. La pasarela de cristal permite no interrumpir el paso de la luz entre las diferentes plantas. Al fondo, se ven las puertas del ascensor que comunica la casa. El estudio de los materiales se ha tenido en cuenta desde el primer esbozo de la casa, para que la arquitectura y el diseño de interiores estuvieran totalmente unidos.
El arquitecto Jordi Antonijoan Roset (Ferrolan LAB) intentó asumir “estas deficiencias y convertirlas en virtudes”, explica. La poca fachada de que se disponía y la profundidad del solar convirtieron el tratamiento de la luz en la premisa más importante del proyecto.
Antonijoan optó por un desarrollo vertical de la vivienda y logró 350 m2 distribuidos de la siguiente manera: en la planta baja se ubicaron el garaje y una sala de cine. Seguidamente, en un altillo, se proyectaron dos habitaciones comunicadas por una sala-estudio que envuelve un patio ajardinado. En la primera planta, a un lado de este patio, se encuentra el comedor-estar, y en el otro, la cocina, además de una galería que se puede convertir en terraza durante el verano. La segunda planta está ocupada por los dormitorios, y por último, en la cubierta se instaló una terraza con la piscina.
La distribución de las distintas estancias se consigue con grandes áreas abiertas interconectadas de una manera muy diáfana. Los dobles espacios que genera el patio contribuyen a que se comuniquen entre ellas y ayudan a que la vivienda sea muy flexible, reconfigurable y con gran capacidad de cambio.
Las dos fachadas tienen grandes aberturas, pero se resuelven de distinta manera. La que da al sur tiene lamas horizontales orientables que garantizan el control solar y el grado de intimidad, mientras que la norte está formada por grandes piezas de vidrio traslúcido. “Queríamos crear una casa que gozara del exterior huyendo del estrés de la ciudad”, resume Jordi Antonijoan.°








