Fue el perspicaz doctor Freud quien se dio cuenta de que el masoquismo y el sadismo son dos caras de la misma moneda, y por eso acuñó el término sadomasoquismo. En el anverso destaca el busto del marqués de Sade (1740-1814), mientras que en el reverso aparece Sacher-Masock (1836-1895; Marianne Faithfull es descendiente directa), ambos novelistas. Mas dado lo reciente de todo esto, cabe preguntarse cómo diablos llamaban estas perversiones antes, porque existir, existían. Fetiche, empero, viene de feitiço, palabra portuguesa que significa mágica o hechizo y que, en las colonias africanas, significó objeto de culto al que se le atribuyen poderes supernaturales. Las connotaciones eróticas vendrían luego. Hoy hay fetichismos para todos los gustos, pero seguro que quedan perversiones sin bautizar; y otras, pobres, que aún no han nacido.