True Grit

01/05/2011

Texto de John W. Wilkinson
True Grit
La publicación en 1968 de True Grit, la novela de Charles Portis, fue un bombazo editorial. La historia de cómo Nattie Ross, una chica de catorce años, procura vengar el asesinato de su padre a manos de un desgraciado llamado Tom Chaney tocó la fibra sensible de una sociedad convulsa y dividida por la guerra de Vietnam, amén de las  protestas de los movimientos alternativos. La película de Henry Hathaway basada en la novela arrasó al año siguiente, en 1969, con John Wayne en el papel de Rooster Cogburn, el viejo tuerto que Nattie contrata para que encuentre a Tom Chaney. Como Valor de ley llegó a las pantallas españolas.

Cuarenta años más tarde, ha regresado True Grit, esta vez de la mano de Joel y Ethan Coen; el tuerto, encarnado por Jeff Bridges. Y ha vuelto a triunfar. Quizá porque, una vez más, este relato repercute en una sociedad convulsa, dividida y desorientada. La joven Nattie contrata a Rooster Cogburn precisamente porque está convencida de que posee true grit, siendo true verdadero y grit, valor, firmeza, entereza, que es lo que cada vez más la gente exige a los líderes encargados a sacar el mundo de tantas crisis, guerras e injusticias. Sin embargo, tanto si lo posee como si no, Cogburn no es más que un mercenario que busca al asesino a cambio del dinero que le paga una niña huérfana.

Pese al paso del tiempo y el haber encajado infinidad de balazos, el western se resiste a morir. Por algo será
William & Catherine

24/04/2011

Texto de John W. Wilkinson
William & Catherine
Como ya sabe hasta el barrendero del pueblo más remoto de Mongolia, se casan en Londres el próximo viernes el príncipe William y Catherine Middelton, más conocida como Kate, el nombre femenino de moda en el mundo anglosajón. Da fe de ello la cantidad de famosas que atienden por Kate, Cate o cualquiera de los otros muchos diminutivos de Catherine, empezando por Kate Moss, Katie Holmes, Kate Winslet o Cate Blanchett.

La popularidad de este nombre entre los ingleses viene de lejos; tanto le gustó a Enrique VIII, que contrajo esponsales nada menos que con tres Catalinas, que es como se dice en español, siendo la primera la de Aragón, hija de los Reyes Católicos.

El apellido Middleton parece haber sido escogido por los Windsor a propósito, ya que se da mucha relevancia al hecho de que el príncipe Guillermo se case con una chica de clase media (middle class) o, hablando en plata, una plebeya (commoner): queda muy cool y añade un toquecillo de morbo al enlace real.

Los Windsor, hasta la Primera Guerra Mundial, se llamaban Saxe Coburgo, un buen apellido alemán donde los haya. Por eso lo cambiaron. Cuestión de patriotismo... y de supervivencia. Les faltó tiempo a los Battenberg para transformar el suyo en Mountbatten, que es como se apellida el abuelo del novio, el duque de Edimburgo, cuyo suegro, Alberto, reinó como Jorge VI (el rey tartamudo encarnado por Colin Firth en la peli), porque suena más inglés. ¿Guille & Cata? Vale.
Awesome asshole (con perdón)

17/04/2011

Texto de John W. Wilkinson
Awesome asshole (con perdón)
La red social (The Social Network), la película de David Fincher, narra la historia de la concepción, el accidentado alumbramiento y el casi instantáneo y abrumador éxito de Facebook. En la versión original, destacan dos palabras. La primera, awesome, significa pavoroso o impresionante, y en el inglés americano, sobre todo entre jóvenes, se emplea con el sentido de formidable, genial. De modo que cuando Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) explica sus últimas ocurrencias a Cameron y Tyler Winklevoss, los altaneros gemelos que acabarán disputándole la paternidad de Facebook, estos, asombrados ante tamaño desparpajo, no pueden sino repetir la palabra de moda en la Universidad de Harvard, awesome. En la versión doblada al español, probablemente por eso de tener que respetar las exigencias de la sincronización, queda en súper.

La otra palabra es asshole, que es un eufemismo muy extendido en América formado por ass (asno) –en vez de arse (culo)– y hole (agujero). Se suele traducir por estos pagos como gilipollas, y así se hace en la versión doblada. Hacia el final de la película, cuando el despiadado Zuckerberg ha eliminado a sus socios, una abogada le suelta: “No eres un gilipollas (asshole), Mark, aunque te esfuerces por serlo”. Terrible frase en un mundo en el que sólo vale ser el winner, el ganador, al precio que sea. La noche de los Oscar ganó El discurso del rey. Awesome!
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