Aunque en apariencia acaba de nacer, al menos por estos pagos, los inicios del tuning se remontan a mediados del siglo pasado. Como explica Tom Wolfe en El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron (1965), los pioneros fueron unos tipos chiflados de California que crearon, además de una jerga alucinante, los kustomized kars, es decir, coches personalizados. Y, aunque haya tardado en llegar a nosotros, el tuning en España mueve unos 450 millones de euros anuales. Poca broma. Tune en inglés quiere decir melodía, de ahí que el verbo to tune signifique afinar (un instrumento musical); to tune in, sintonizar (la radio), y to tune an engine, poner a punto un motor. Pero saltaron del motor a la carrocería, pasando por la palanca de cambios, el tapizado de los asientos, y así hasta el más nimio accesorio.