Esta palabra se lee y se oye con bastante frecuencia, y sin embargo muchos diccionarios no la recogen, quizá por ser considerada demasiado coloquial. De origen germánico, se venía usando desde hace un siglo en Estados Unidos. Sinónimo de cretino o tonto, y luego se aplicó más concretamente a los esperpénticos personajes que se exhibían en las ferias ambulantes. O sea, los geeks estaban emparentados con los freaks. Y así lo usa Bob Dylan en Ballad of a Thin Man (1965). Una de las consecuencias de la revolución tecnológica del último cuarto de siglo ha sido la aparición de geeks modernos: personas que se vuelcan en los adelantos científicos y tecnológicos, sobre todo en el mundo de los ordenadores, y que son inadaptados sociales. Si al principio su significado era despectivo, ya no lo es tanto. Será porque cada día hay más.