Gabriel García Márquez propuso en 1997 jubilar la ortografía; han pasado diez años y, salvo la eliminación de algún tilde, la Academia no le ha hecho caso. Pero la proliferación del ciberlenguaje, que no parece reconocer reglas, quizá les haga reconsiderar su propuesta. Al fin y al cabo, si los italianos pudieron eliminar la hache, que no representa sonido alguno, sin que los castigara el Vesubio, ¿por qué vamos a ser menos? No sería la primera vez que se modificara la ortografía. De producirse, los anglohablantes podrían tomar nota, ya que la mayor parte de sus letras pueden ser mudas: a:cinically, b: bomb, c: indict, d: handsome, e: bridge, f: halfpenny, g: gnat, h: exhaust, i: business, j: marijuana, k: knight, l: yolk, m: mnemonic, n: damn, o: people, p: psalm, q: lacquer, s: isle, t: Clinton (en EE.UU. no se pronuncia), u: tongue, w: answer.