Monger es un sustantivo que básicamente significa tratante o traficante, aunque rara vez asume vida propia, limitándose a completar nombres compuestos. De modo que un
fishmonger, sobre todo en Gran Bretaña, es un pescadero, y un
ironmonger, un ferretero. Hasta aquí, bien. Pero si uno rasca un poco descubre que arrastra un pasado inconfesable que tiene que ver con el tráfico de esclavos. De hecho, actividades atribuidas al monger son propias del más excelso mangoneo, pues resulta que ambas palabras comparten la misma raíz. De ahí que podemos hablar de un
rumormonger (persona que se dedica a difundir rumores),
gossipmonger (cotilla, chismoso) e incluso
warmonger (belicista). Siguiendo esta regla de tres, si consideramos que
whore significa prostituta, un
whoremonger ha de ser por fuerza un proxeneta. Pero no: es un putero, ni más ni menos.