Todo el mundo puede relatar con pelos y señales alguna vejación sufrida durante sus años de formación escolar. Sin embargo, nadie admite haber ejercido de matón. El acoso escolar es algo que se viene padeciendo –y ejerciendo– desde tiempos inmemorables. Al menos era así hasta que fue rebautizado como “bullying”. A partir de entonces no paramos de leer escalofriantes relatos de chicos o chicas que lo han sufrido en sus propias carnes. La voz “bully” llegó al inglés del alemán. Curiosamente, “buhle” en el idioma de Goethe quería decir “querido” o “amante”, como asimismo en inglés hasta el siglo XVI. Mas a principios del XVIII su signifi - cado se había transformado en el que le damos hoy. En EE.UU. también puede signifi car “excelente”, y subsiste la expresión “bully for you!”, algo así como “¡Bravo!”. Por desgracia, es improbable que desaparezca del todo el acoso escolar. Aun así, queda por ver si perdurará en español el innecesario anglicismo “bullying”.