Si no fuera por Seven (1995), la película de David Fincher en la que Brad Pitt investiga siete crímenes, cada uno rotulado por el asesino con el nombre de uno de los pecados capitales, ¿quién sabría enumerar siquiera un par de ellos? Ni el doblaje logró borrar sus nombres escritos en inglés: pride (orgullo), envy (envidia), lust (lujuria), gluttony (gula), sloth (pereza), greed (avaricia) y wrath (ira). Hace poco, el Vaticano difundió un listado de pecados, digamos que modernos. ¿Podría alguien nombrar siquiera uno? Y si tanto nos cuesta recordar los nombres de los pecados, ¿qué hay de las virtudes? Pues resulta que hay nada menos que cuatro virtudes cardinales, que son: prudencia (wisdom), justicia (justice), fortaleza (fortitude) y templanza (moderation); y tres teológicas: fe (faith), esperanza (hope) y caridad (charity). No hay ninguna nueva, de momento.