Esta voz debutó en el argot neoyorquino allá por la década de 1880. A pesar de gozar de un éxito popular desde el día de su estreno, los padres de la criatura permanecieron ocultos en el más absoluto anonimato. Sea como sea, un dude (diúd) era un petimetre cuya existencia llamaba cada vez más la atención a medida que se desplazaba hacia el Lejano Oeste, como ocurre en los western. Pese a que el español también nos ofrece como posible traducción currutaco, lechuguino, gomoso o, cómo no, paquete, tampoco debemos pasar por alto, según el contexto, la figura del señorito andaluz. Y es que, en la costa Oeste de EE.UU., un dude ranch es un rancho que se abre a los turistas para ofrecerles el auténtico sabor del Oeste al aire libre; algo así como nuestro turismo rural. En los últimos tiempos, dude ha devenido sinónimo de guy, es decir, “tipo” o “tío”.