El “football” llegó a España hace poco más de un siglo con un abultado bagaje de palabras inglesas que los jugadores e hinchas no tardaron en adaptar. Así, “football” se hizo fútbol o balompié; “off side” se convirtió en fuera de juego, y “corner”, en córner o saque de esquina. Incluso “goal” (meta), esa palabra mágica, acabó en gol, y de ahí golear y goleador. Durante algún tiempo el pobre balón respondía al nombre de esférico, y últimamente un simple pase ha devenido una “asistencia”. Por fortuna, estas cursilerías suelen ser efímeras. Pero “goal average” ha conservado su prístina forma anglosajona. Y no deja de ser curioso puesto que este año precisamente el “goal average” puede decidir el ganador de la Liga. Quizá ya toca españolizarlo.