Arts and crafts

23/01/2011

Texto de John W. Wilkinson
Arts and crafts
La crisis, que parece empeñada en no dejar títere con cabeza, ha desvelado, más allá de las flagrantes deficiencias del sistema educativo, lo que las chichas de la falsa opulencia y las supuestas libertades políticamente correctas ocultaban: que muchos jóvenes –y no tan jóvenes–, además de no saber escribir una frase sin faltas de ortografía, cantar la tabla del nueve o identificar prácticamente cualquier personaje bíblico o histórico, encima son legos en las denostadas manualidades.

Lo que uno puede ahorrar a base de comprar productos asiáticos tirados de precio se esfuma cuando le toca pagar los servicios de un buen fontanero, sea este de Lavapiés o de Pekín. En este mundo al revés, un chapuzas cobra más por arreglar una gotera que un cirujano por salvar la vida a alguien.

Basándose en la obra de John Ruskin, nació en Inglaterra hacia finales del siglo XIX el movimiento arts & crafts (se suele traducir como artes y oficios, pero quizá sería más exacto decir artesanías). Liderado por William Morris, se trataba de un movimiento estético que, en un intento de contrarrestar el proceso deshumanizador de la industrialización, revalorizó los oficios medievales, con el fin de reivindicar la primacía del ser humano sobre la máquina. Los resultados fueron de una belleza extraordinaria.

El auge de una nueva oleada del movimiento arts & crafts ya es una realidad en Estados Unidos y Japón. El momento vuelve a ser propicio para hacer calceta.
Le invitamos a que sea el primero en comentar esta información.
20 de mayo
20 de mayo
Publicidad
Buscar en