Bailout

13/02/2011

Texto de Jonh W. Wilkinson
Bailout
Ya han pasado casi tres años desde que se cernió sobre el mundo la gran recesión. Sus efectos más nefastos han venido cebándose en las capas sociales menos favorecidas. Mas si hay alguien que se haya salvado de la quema, ese alguien atiende por Wall Street. ¿Cómo lo hizo? Primero con Bush y luego con Obama, el milagro se obró a base de bailouts, es decir, de rescates financieros.

¿Con qué dinero? Pues con el de los sufridos contribuyentes, pese a que en octubre del 2008 Sarah Palin advirtió al secretario del Tesoro, Henry Paulson: “Hank, a los americanos no les gustan los bailouts”. En fin, una vez eliminado Lehman Brothers, gracias a dichos bailouts,  todo era coser y cantar.

Entre tanto, el déficit presupuestario de varios de los países miembros de la eurozona alejaba a los inversores de sus bonos del Estado. ¿Qué remedio podían ofrecer la UE y el FMI? El mismo que Obama y Bush: bailouts.

La lengua inglesa, que es sabia, ha dotado al verbo to bail out con dos significados complementarios. Por un lado quiere decir pagar la fianza de alguien o sacar a alguien de un apuro; por otro, achicar (agua). En una obra del dramaturgo y miembro del IRA Brendan Behan basada en su experiencia entre rejas, un prisionero le espeta a otro: “Get a bucket and bail youself out”. O sea, “agarra un cubo y ponte a achicar”; o bien “consigue un cubo y paga la fianza”. Claro que también significa tirarse en paracaídas. ¡Jerónimo! John W. Wilkinson
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