No frills
16/10/2011
Texto de ohn W. Wilkinson
Los cerdos que viajan hacinados en camiones por las carreteras europeas tiene más derechos y disponen de más espacio que los condenados atados a sus asientos en vuelos transoceánicos, máxime si miden más que el añorado Torrebruno.
Al llegar el intrépido viajero a su destino aturdido y tumefacto, ahora puede dirigirse raudo a un hotel no frills. ¿En qué consiste? Dado que frills significa desde volantes hasta adornos, pasando por ringorrangos o arrequives, lo que quiere decir es que es económico, barato. O sea que, fuera de lo más básico de lo realmente imprescindible (cama + ducha), cualquier servicio se cobra aparte (toallas, secador de pelo, encender la tele…). Las habitaciones de estos establecimientos son cápsulas de 10 metros inspiradas en los nichos para viajeros del metro de Tokio. Se alquilan por días o por horas. La recepción es una máquina; el botones, un robot. Existen también, cómo no, bodas y entierros no frills.
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