Jingle mail

23/10/2011

Texto de John W. Wilkinson
Jingle mail
Si jingle le sugiere resonancias navideñas, es probable que sea debido al archiconocido  villancico Jingle Bells, donde jingle es el tintineo que hacen las campanitas o cascabeles (bells) de los trineos tirados por renos cuando se  deslizan sobre la nieve. Las emisoras radiofónicas comerciales norteamericanas bautizaron con este nombre las musiquillas pegadizas de los primeros anuncios, y no tardaron en hacerse con su propio jingle.

Es comprensible, puesto que se trata de un sencillo y breve estribillo musical dirigido al público con el fin de vender el producto anunciado. Forman parte de la banda sonora de cada nueva generación desde entonces.

Jingle es, asimismo, el tintineo de unas monedas o de un manojo de llaves, por lo que jingle mail, que se traduce como efecto sonajero o correo cascabel, es la salida que se da a los norteamericanos que no pueden hacer frente a los plazos de la hipoteca de su vivienda.

En lugar de verse no sólo desahuciados sino también obligados a pagar la deuda pendiente, se limitan a meter las llaves de la casa en un sobre y las envían al banco que les cedió el crédito. Es como la vieja historia de un corpulento señor en la terraza de un restaurante que, cuando está a punto de hincar el diente en un chuletón, ve que lo mira un mendigo. “Tendría que cobrarle por mirar”, le espeta al pobre hambriento. “Hágalo –le contesta este–, y le pagaré con el tintineo de estas monedas”.
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20 de mayo
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