O Tannenbaum

25/12/2011

Texto de Jonh W. Wilkinson
O Tannenbaum
Hace ya tiempo que se pone de manifiesto por estas fechas en España el ascenso de la Navidad comercial con arbolito, renos y trineos, en claro detrimento de la noche de Reyes tradicional. Se suele achacar esta discutida costumbre foránea a los norteamericanos o, en todo caso, a los ingleses; y en gran parte es cierto, pero su verdadero origen se halla en la Alemania de hace dos siglos.

En la estela de las guerras napoleónicas, los aristócratas y los burgueses alemanes, deseosos de recrearse con sus familias en un ambiente de Gemütlichkeit (tranquilidad, comodidad) y Geborgenheit (seguridad), se inventaron una Navidad que reflejaba el romántico anhelo que sentían por una niñez irremediablemente perdida, como queda patente en El cascanueces (1816), de T.A. Hoffmann; pero eso sí, sin perder de vista el aprecio que sentían por la naturaleza o saltarse la ocasión para fomentar la promoción de la identidad nacional. No tiene nada de casual que regalasen soldaditos a los niños.

El villancico Stille Nacht (Noche de paz) fue interpretado por primera vez en 1818; O Tannenbaum (Oh, abeto), en 1826. Cuando la reina Victoria se casó con el príncipe Alberto, este introdujo en Inglaterra las añoradas costumbres navideñas de su infancia alemana como el abeto decorado del villancico. El sentimiento nacional de la Navidad alemana es tan fuerte –e incluso más– como el de la cristiana. Frohe Weihnachten!
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20 de mayo
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