Smoke (y otros humos)
15/01/2012
Texto de John W. Wilkinson
En 1995, Wayne Wang y Paul Auster hicieron una deliciosa película que titularon Smoke (humo), sobre la vida y milagros que emanaban de un viejo estaco de Brooklyn. Uno de los personajes cuenta que fue sir Walter Raleigh quien introdujo el tabaco en la corte de Isabel I, y cómo apostó con su reina que podía pesar el humo. Pesó un puro entero y, luego de fumárselo, sustrajo la suma del peso de las cenizas y la colilla del original.
Hay unas latas de sardinillas ahumadas de Riga, Letonia, que detallan en la etiqueta el contenido en media docena de lenguas. En español: “espadín 70%, aceite vegetal, sal, humo”. ¿Humo? Sí, y “smoke”, “Raunch”… y así en todos los idiomas, salvo el portugués. El humo se pesa, se prohíbe y se come. Qué cosas.
Le invitamos a que sea el primero en comentar esta información.



