Tudor

05/02/2012

Texto de John W. Wilkinson
Tudor
En el 2008, al hacerse públicos los gastos del diputado laborista británico John Prescott, se supo que se había destinado casi siete mil libras del dinero de los contribuyentes a obras de mejora de la fachada de su vivienda particular. Para más inri, trascendió que se trataba de la instalación de unos paneles de madera, a fin de crear el efecto de lo que se conoce como mock Tudor, es decir, el imperdonable pero muy popular estilo falso Tudor. Y es que, empezando por la serie de televisión Los Tudor, hace ya mucho que triunfa todo lo relacionado con la dinastía que convirtió Inglaterra en una gran potencia mundial.

La época Tudor arranca en 1485, al terminar la guerra de las Dos Rosas entre la casa de York y la de Lancaster, con Enrique VII cómodamente sentado en el trono, y llega a su fin, tras la ruptura con Roma a manos de Enrique VIII, con la muerte, en 1603, de Isabel I, la llamada reina virgen, que no dejó descendencia.

En realidad, esa gloriosa dinastía no se conocía como Tudor, nombre de procedencia galesa, hasta la publicación en 1757 de La historia de Inglaterra bajo la casa de los Tudor, de David Hume. Un decenio más tarde, el actor David Garrick ya estaba promocionando un festival dedicado a Shakespeare en Stratford, lugar de nacimiento del bardo y, de paso, del estilo mock Tudor. Se diría que no hay nada tan auténtico como lo falso: ese fondo de estuco blanco atravesado por listones de madera negra.
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20 de mayo
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