¿Se acuerdan del “Come on, baby, let’s do the twist…”, de Chubby Checker? Quizá a todo el mundo no le suene, pues la canción data del lejano 1960, pero el twist, el baile, sí que debe de resultar familiar a todos; y al ejecutarlo, uno ilustra el significado de esta palabra, que es enroscar, girar o dar vueltas. Luego está Oliver Twist, aquel entrañable personaje de Charles Dickens cuya azarosa historia abunda precisamente en twists (giros inesperados). Bob Dylan, en Simple Twist of Fate, se refiere a una de esas extrañas vueltas que da la vida. Por desgracia, aparecen cada día en las noticias escalofriantes historias protagonizadas por personas con twisted minds (mentes retorcidas), y ocasionalmente vemos las imágenes del paso devastador de un twister, que es como llaman a los tornados en EE.UU. Ah, y un tongue twister es un trabalenguas.