El auge de los vuelos baratos, la explosión de la sociedad global en permanente movimiento y la obsesión por la seguridad han traído efectos colaterales en la calidad de los servicios aéreos. El resultado es la creación de compañías high cost y el nacimiento de servicios orientados al sector de negocios. Compañías de nuevo cuño como SilverJet, L’Avion o EOS Airlines ofrecen exclusivamente clase business en sus aviones. Y la diferencia ya no estriba sólo en el menú a bordo o en el espacio entre asientos; servicios complementarios como el equipaje de puerta a puerta evitan a sus ocupados clientes las colas para facturar o las esperas ante la cinta transportadora. Esta posibilidad se puede contratar también con empresas ad hoc, como Carry My Luggage o First Luggage, y empieza a incorporarse en los extras ofrecidos por aerolíneas convencionales como British Airways. La competencia por atraer a los cosmócratas es feroz. Mientras algunos relojes incorporarán chips inteligentes que permitirán realizar el check in desde cualquier punto, aumenta el número de vuelos con wi-fi y las tarjetas como la Priority Pass, que permite acceder a salas vip y business lounges de los principales aeropuertos. Vicky Vilches