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Experimento, ergo compro
30/12/2007
Texto de Vicky Vilches
Esta clásica frase, aún presente en algunos comercios, podría pasar a mejor vida si la tendencia de abrir experimental stores marca la pauta del shopping del futuro. Por esta novedosa senda del marketing experimental caminan ya las grandes marcas del sector tecnológico. Samsung abrió este año su primera tienda en Estados Unidos. Un amplio local de Manhattan donde se puede hacer de todo excepto comprar: los clientes pueden consultar su e-mail o disfrutar de una buena película en un home cinema. El visitante puede aprender cómo funcionan los productos de manos de un experto y probarlos a sus anchas. Según estudios de la firma, esta experiencia disociada del acto de compra influye positivamente en la elección de su marca a la hora de adquirir el producto por parte del cliente/visitante en una gran superficie o por internet. Appel o ATT, sin llegar al extremo de eliminar la caja registradora, apuestan igualmente por este concepto. Sus gadgets ya no se encuentran en vitrinas acristaladas, y sus empleados se apresuran a explicar a sus clientes cómo descargarse un archivo mp3 en una PDA. La cadena de electrodomésticos MayTag permite cocinar galletas en sus hornos o utilizar sus secadoras con una prenda del propio cliente. Pero hay límites. No parece probable que las delicatessen hagan lo propio o que podamos estar una tarde con un par de Manolos en los pies cual heroínas de Sexo en Nueva York.
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