¡Véalo antes de que desaparezca! Como no podía ser de otra manera, esa gran herramienta del marketing que es el cambio climático ha entrado de lleno en el mundo del turismo. El ecoturismo experimenta en la actualidad un incremento tres veces mayor que el resto del sector turístico. Su última variante es el llamado turismo climático, ese destino emergente donde se mezcla “el interés legítimo por proteger la naturaleza, el deseo exacerbado por ver rarezas a punto de extinguirse y la búsqueda del lucro”. Así define esos lugares la web Tierramerica.info, que da cuenta de la nueva moda de visitar emplazamientos naturales amenazados por el calentamiento global, ruinas históricas declaradas por la Unesco en riesgo de desaparición o especies en peligro de extinción. “Aproveche la última oportunidad para hacer una de esas cosas que sólo pasan una vez en la vida” parece ser el nuevo mantra de los turoperadores especializados. Visite la Región Floral de El Cabo, en Sudáfrica, vea las orquídeas zapatilla de dama o las crías de oso polar. Pero la polémica está servida entre quienes creen que el turista climático se convierte así en un activista climático y quienes piensan que el impacto ambiental será inevitablemente mayor. De hecho, algunos científicos ya prefieren mantener lejos de internet sus descubrimientos sobre especies o lugares en peligro, no sea que el lugar se llene de turistas...