Biometría cotidiana

02/03/2008

Texto de Vicky Vilches
Ilustración Mikel Jaso
Biometría cotidiana
¿Mala memoria con el pin y los números secretos de acceso a su móvil o cajero automático? ¿Es de los que nunca encuentra la llave del hotel? Se acercan los tiempos de olvidarse de las contraseñas dado el imparable avance de la biometría, la comprobación de la identidad de una persona basándose en sus elementos morfológicos. A quienes ya posean un pasaporte biométrico o realicen el registro de acceso a su puesto de trabajo con este tipo de dispositivos de identificación, no le sorprenderá que algunos móviles puedan activarse en un segundo mediante la lectura del iris de su propietario o que el mapa de los vasos sanguíneos de su dedo índice sea en un futuro su tarjeta de crédito. Los cartoncitos de plástico con códigos de barras están siendo ya sustituidas en muchos recintos por métodos tecnológicos que parecían hasta hace poco exclusivos del cuartel general de la CIA. En Disney World, por ejemplo, los visitantes con pase de varios días se identifican con la huella dactilar para que la entrada no pueda ser utilizada por otra persona, método que empieza a extenderse por la industria hotelera. Pero en las suites del exclusivo Nine Zero Hotel, en Boston, han recurrido al escaneado del iris para identificar a sus clientes. Toda una experiencia propia de Misión Imposible. Ahora sólo falta ensayar esa mirada penetrante de Tom Cruise para no defraudar al scanner.
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30 de noviembre
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