Las gangas ya no están mal vistas; todo lo contrario. Lograr la tarifa más barata en una aerolínea o un hotel es una buena prueba de ser un comprador inteligente (smart consumer) y no un rancio pesetero. Pero si el adulto ha entrado en la mentalidad de pagar lo menos posible, los jóvenes crecidos en internet apuestan directamente por el concepto de gratis total. En el mundo digital, la información, la música y el ocio; sus espacios personales y sus redes sociales se basan en la idea del todo a 0 euros, y esta mentalidad tendrá consecuencias en su perfil de consumidores en el mundo real. Los costes irrisorios de los servicios en internet y los nuevos postulados de la economía de la atención se encargarán de hacer el resto. El móvil es gratis si usted acepta publicidad; el pasaje de la compañía low cost no cuesta nada si paga todos los servicios adicionales (prioridad de embarque, facturación de equipaje) pues el precio ocupará un factor clave en el marketing de productos y servicios. Pero incluso el día de mañana, pronostican los expertos, existirán vuelos gratuitos. Aviones que fletarán compañías de ropa o bebidas para dar a conocer sus productos a los pasajeros. Ellos pagarán el billete a cambio de atraer nuestra atención, la auténtica moneda de cambio en la economía de la abundancia y el nuevo medio de pago para los jóvenes. El gurú Chris Anderson desvela las claves de la economía de lo gratis o freeconomics en la revista Wired y anuncia libro para el próximo año con el previsible nombre de Free (gratis), una palabra llamada a ser repetida hasta la saciedad.