La creatividad en los gimnasios vive momentos de gloria. Al kickboxing –aerobic que se practica dando patadas y moviendo los puños cual boxeador– se le añadieron el bodypump –gimnasia realizada con una barra de pesas–, el TBC, el ABS, el bodybalance, el aquapower, el aquagym... y ahora, en algunos centros, el stripdance. Esta disciplina consiste en casar movimientos de aerobic tradicional con los contorneos de una stripper. Las sesiones se realizan en grupo, duran menos de una hora, y el material deportivo que se utiliza es poco: ropa ajustada, opcionales zapatos de tacón, pañuelos de seda y ocasionalmente, una silla o una prodigiosa barra vertical que, bien utilizada, seguro que no dejará un solo músculo sin tonificar. El stripdance es una disciplina importada de los clubs de fitness de Estados Unidos, donde actrices como Kate Hudson y Teri Hatcher se han declarado fans de esta original manera de ponerse en forma y donde ya existe otro método, llamado factor S, que limita las clases al uso de la barra vertical en cuestión. En general, las practicantes –pocos hombres se atreven a probarlo– se declaran encantadas con sus efectos. A los beneficios propios del deporte se le añade la diversión, el aúpa de la autoestima y una mejora notable en el catálogo de artes amatorias. Así, es fácil motivarse.