Alquilar un árbol

15/06/2008

Texto de Laia Jardí
Ilustración de Mikel Jaso
Alquilar un árbol
Que la agricultura ecológica tiene cada vez más partidarios no es novedad. Con las alertas sobre el abuso de fertilizantes y pesticidas al orden del día, a los consumidores les preocupa cada vez más cómo y dónde crecen las frutas y verduras que llegan a sus mesas. Ahora que empieza la temporada de cerezas, ¿a quién no le apetecería hacer un picnic en un cerezal y disfrutar de la fruta recogida directamente de su árbol? Michael Dallaway, agricultor del condado inglés de Kent, ha ideado un ingenioso servicio de alquiler de cerezos para hacerlo posible. La idea es sencilla: a cambio de una cuota anual de 30 libras (unos 37 euros) Dallaway cultiva el árbol, que el arrendatario puede visitar en época de florecimiento y recoger sus diez kilos de cerezas en julio. El de Dallaway no es un caso único. Más cerca, en el valle mallorquín de Sóller, la finca de agroturismo Ca’s Sant ofrece mediante su web (www.cas-sant.com) la opción de apadrinar uno de sus naranjos. Por 82 euros al año, los encargados de la finca cuidan el ejemplar y envían al cliente a su domicilio 24 botes de confitura y diez kilos de naranjas, con la garantía de que son el fruto de un proceso artesanal.Se trata de conocer cómo se cultiva la fruta que se consume y seguir su proceso de cerca. En Tarragona, la finca Clos Peguera invita a adquirir una parcela de viñedo para participar en la elaboración del vino. Apadrinado por Ferran Adrià, el proyecto premia a los aprendices a enólogo con 42 botellas de su propio vino, diseñadas y etiquetadas a su gusto.
Camisetas high tech

08/06/2008

Texto de Vicky Vilches
Camisetas high tech
Llega el tech-à-porter. La revolución de los textiles y el desarrollo de la nanotecnología y de toda clase de sensores inalámbricos parecen ahora dispuestos a que nuestro fondo de armario se asemeje al de Los Increíbles por sus espectaculares capacidades. La oferta es variada y pretende satisfacer las necesidades más dispares. Ergoskin es una camiseta interior dotada de sensores y minipistones que proporcionan un bio-feedback ergonómico. Cuando la camiseta detecta una
postura inadecuada, emite unos pequeños impulsos para corregirla. La ropa se convierte así en un buen aliado para la salud: prendas inteligentes que hidratan cuerpos castigados por el calor o el desgaste físico (las portarán, por ejemplo, algunos atletas en la cita olímpica de Pekín) o que proporcionan información sobre las constantes vitales de quienes las llevan. Y para los adolescentes criados en la sociedad 2.0, nada mejor que las camisetas con mensajes codificados que gracias a la tecnología SMS y MMS permiten hacer llegar una señal al móvil deseado con información sobre su blog, web o su espacio personal en internet. La camiseta se convierte de este modo en la extensión de la identidad personal en el mundo de las redes sociales virtuales. Un aviso: abstenerse los que se quedaron en el “¿estudias o trabajas?” a la hora de ligar.
Calorías a la vista

25/05/2008

Texto de Laia Jardí
Ilustración de Mikel Jaso
Calorías a la vista
Llegas a aquel restaurante que tanto te gusta dispuesto a degustar un buen filete. Un día es un día. Junto a la descripción del plato –filete al estilo mignon y espárragos con patatas dulces–, aparece una nueva cifra: 484 calorías, una cuarta parte de las dos mil recomendadas a diario. Piensas en el cruasán de más que te tomaste a media tarde (320 calorías) y no te parece tanto. Pero empiezas a sumar y surgen las dudas. ¿Necesita nuestra salud que, también en el restaurante, nos recuerden las calorías de cada alimento que comemos? Eso parece, por lo menos en Nueva York, donde una ley está a punto de obligar a las cadenas de restauración con más de quince sucursales a señalar la ingesta energética de sus manjares. ¿El objetivo? Aumentar la conciencia de lo que se come para así reducir la obesidad. A partir de este mismo mes, McDonald’s deberá poner por escrito que un Big Mac con patatas fritas y una coca-cola light suman 1.130 calorías. Starbucks, que cuenta con más de setenta cafeterías en España, ya ha empezado a predicar con el ejemplo: un caffe latte, 220 calorías; un chocolate con leche, 400. Como respuesta, la Asociación de Restaurantes de Nueva York ha apelado a los tribunales para que frenen la implantación de la nueva ley, que podría sentar un precedente para que otras ciudades se apunten a la iniciativa. De momento, a más de uno la suma de calorías le impedirá degustar ciertos platos sin preocuparse de sus efectos.
Lo último anterior 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | siguiente
24 de agosto
24 de agosto
Publicidad
Buscar en