Primero fueron los causal-fridays. Se trataba de que los viernes los empleados de algunas empresas podían acudir a la oficina disfrazados de Bill Gates, sin corbata y hasta en vaqueros, anticipando así a un día laborable el estilo de vestir desenfadado habitual del fin de semana. Ahora llegan los denominados e-mail free fridays o viernes sin correos electrónicos. Surgieron el pasado año en empresas de Estados Unidos y llegan a España a través de las filiales norteamericanas. Cadenas como Ritz-Carlton aconsejan a sus empleados no utilizar el e-mail con compañeros de trabajo y restringirlo a los clientes o los proveedores, por lo menos durante ese último día laborable. ¿Cuál es la razón? En teoría, se trata de reducir los niveles de estrés generados por el uso excesivo de correo electrónico que han detectado las empresas en sus plantillas. La tendencia se une, además, a las iniciativas de algunos departamentos de comunicación interna de promover el cara a cara, las políticas face-to-face, donde, aparte de chascarrillos dignos del televisivo Camera café, se producen contextos comunicativos informales que generan intercambios de información valiosos y que se pierden si todo pasa por el ordenador.