11/10/2009
Vestidas para el día a día
Texto de Aurora Segura
Fotos de Sergi Flores / L’Estrop
- 1.TCN
- 2.Ungaro
- 3.Roberto Toerretta
- 4.Mango
- 5.Hermés
- 6.Guy Laroche
Reportaje
Quienes están poco familiarizados con los desfiles de moda se plantean a menudo si los modelos que aparecen en las pasarelas se ven luego reflejados en la calle. Una pregunta lógica cuando la mayor parte de las imágenes de las presentaciones que aparecen en los medios de comunicación suelen ser las más espectaculares, sorprendentes o innovadoras. Sin embargo, cuando se sigue de cerca los distintos certámenes internacionales de moda, sean en París, Milán, Nueva York o Madrid, son muchas las opciones de ropa para situaciones tan cotidianas como ir a trabajar o para salir al campo en el fin de semana. Y no sólo los creadores de prêt-à-porter, también hay exclusivos modelos de alta costura pensados para la vida diaria.
De hecho, las pasarelas se especializan, y si la de Londres podría considerarse la más experimental, junto con el más modesto y reciente 080 barcelonés, los diseñadores neoyorquinos suelen estar mucho más atentos a la realidad de la calle en sus colecciones, lo mismo que buena parte de quienes desfilan en la madrileña Cibeles. En París prima la fantasía elegante, y Milán se caracteriza por la enorme diversidad entre las distintas propuestas. Cierto que la marca tiene un valor, y un precio, añadido, pero prendas muy similares a las que se ven en las pasarelas se encuentran en las grandes cadenas de moda a precios más asequibles.
El cariz masculino que adopta una de las tendencias fuertes de la temporada resulta muy adecuado para vestir a mujeres con profesiones que las obligan a una cierta formalidad y les permite ir cómodas: trajes de sastre, camisas más o menos entalladas y con detalles tan femeninos como volantes o plisados, pueden completarse con chalecos. Los pantalones de corte clásico se permiten alguna licencia, como el largo tobillero. Acompañarlos de una corbata o pajarita es una opción algo más radical, pero asumible. El complemento adecuado, como algún top con lentejuelas o bordados de pedrería, zapatos de noche de tacón y un bolso pequeño, pueden convertirlo en una opción más festiva si se tiene que asistir a algún acto sin tiempo para pasar por casa. Los abrigos largos de tejidos gruesos son otro elemento indispensable de la temporada, aunque se pueden sustituir por chaquetas acolchadas tipo anorak, aunque entalladas, o cazadoras. Una tercera opción son las prendas con estructuras militares suavizadas, con doble botonadura y en tejidos de paño.
Para mujeres más jóvenes que se desenvuelven en ambientes universitarios o con profesiones con poca exigencia de formalidad en el vestir, se propone una mezcla impulsada en las pasarelas por los gemelos canadienses Dean y Dan Caten, que firman como DSquared (D al cuadrado), y que propone looks muy originales con una especie de estilo vaquero con detalles del folk, que pueden incluir desde pantalones y cazadoras vaqueras a camisas de cuadros y faldas de flores y jerséis, chaquetas y abrigos de grueso punto artesanal. El cuero, siempre presente en las tendencias, ha recuperado protagonismo esta temporada, con vestidos y faldas realizados en ese material que traspasan los límites del estilo masculino. Los vestidos, tradicionalmente destinados a la noche, son cada vez más prendas de día, habitualmente más ligeros, muy adecuados para estar en interiores ambientados con calefacción. A los informales en tejidos estampados se unen los inspirados en la moda de los años 40 y 50. En cuanto al calzado, los tacones son la opción más repetida en las pasarelas, aunque están las botas de caña alta y los botines planos como alternativa cómoda, junto con las deportivas y zapatos de cordones con clara vocación masculina, pero feminizados con estructuras y materiales. En complementos, los bolsos son los imprescindibles para la mujer: en la vida diaria se llevan grandes y repletos de bolsillos para llevar los cada vez más numerosos gadgets que requiere la vida cotidiana de las mujeres trabajadoras. Los de asa corta y de pieles blandas compiten con las carteras que permiten transportar el ordenador y los modelos que reproducen piezas clásicas.
De hecho, las pasarelas se especializan, y si la de Londres podría considerarse la más experimental, junto con el más modesto y reciente 080 barcelonés, los diseñadores neoyorquinos suelen estar mucho más atentos a la realidad de la calle en sus colecciones, lo mismo que buena parte de quienes desfilan en la madrileña Cibeles. En París prima la fantasía elegante, y Milán se caracteriza por la enorme diversidad entre las distintas propuestas. Cierto que la marca tiene un valor, y un precio, añadido, pero prendas muy similares a las que se ven en las pasarelas se encuentran en las grandes cadenas de moda a precios más asequibles.
El cariz masculino que adopta una de las tendencias fuertes de la temporada resulta muy adecuado para vestir a mujeres con profesiones que las obligan a una cierta formalidad y les permite ir cómodas: trajes de sastre, camisas más o menos entalladas y con detalles tan femeninos como volantes o plisados, pueden completarse con chalecos. Los pantalones de corte clásico se permiten alguna licencia, como el largo tobillero. Acompañarlos de una corbata o pajarita es una opción algo más radical, pero asumible. El complemento adecuado, como algún top con lentejuelas o bordados de pedrería, zapatos de noche de tacón y un bolso pequeño, pueden convertirlo en una opción más festiva si se tiene que asistir a algún acto sin tiempo para pasar por casa. Los abrigos largos de tejidos gruesos son otro elemento indispensable de la temporada, aunque se pueden sustituir por chaquetas acolchadas tipo anorak, aunque entalladas, o cazadoras. Una tercera opción son las prendas con estructuras militares suavizadas, con doble botonadura y en tejidos de paño.
Para mujeres más jóvenes que se desenvuelven en ambientes universitarios o con profesiones con poca exigencia de formalidad en el vestir, se propone una mezcla impulsada en las pasarelas por los gemelos canadienses Dean y Dan Caten, que firman como DSquared (D al cuadrado), y que propone looks muy originales con una especie de estilo vaquero con detalles del folk, que pueden incluir desde pantalones y cazadoras vaqueras a camisas de cuadros y faldas de flores y jerséis, chaquetas y abrigos de grueso punto artesanal. El cuero, siempre presente en las tendencias, ha recuperado protagonismo esta temporada, con vestidos y faldas realizados en ese material que traspasan los límites del estilo masculino. Los vestidos, tradicionalmente destinados a la noche, son cada vez más prendas de día, habitualmente más ligeros, muy adecuados para estar en interiores ambientados con calefacción. A los informales en tejidos estampados se unen los inspirados en la moda de los años 40 y 50. En cuanto al calzado, los tacones son la opción más repetida en las pasarelas, aunque están las botas de caña alta y los botines planos como alternativa cómoda, junto con las deportivas y zapatos de cordones con clara vocación masculina, pero feminizados con estructuras y materiales. En complementos, los bolsos son los imprescindibles para la mujer: en la vida diaria se llevan grandes y repletos de bolsillos para llevar los cada vez más numerosos gadgets que requiere la vida cotidiana de las mujeres trabajadoras. Los de asa corta y de pieles blandas compiten con las carteras que permiten transportar el ordenador y los modelos que reproducen piezas clásicas.














