Quien disfrute conduciendo y tenga una familia de como máximo cuatro personas, puede darse el lujo de adquirir un cupé como el Volkswagen Scirocco, que no tiene plaza central posterior y destaca por su deportividad. Y si los hijos son deportistas, lo ideal es contar con un segundo coche como el Dodge Journey, un monovolumen asequible de siete plazas apto para desplazarse con pequeños equipos.