13/12/2009

Stressless

El confort desde los fiordos

Texto de Begoña Corzo
Fotos de Geir Kalvatn
Conocidos en todo el mundo por su comodidad, los  Stressless fueron los primeros sillones reclinables capaces de adaptarse a todos los movimientos del cuerpo. Casi 40 años después, las mejoras que se van añadiendo siguen persiguiendo el mismo objetivo: ofrecer el máximo confort

Arve Ekornes, director de desarrollo de producto (izquierda), y Nils Fredrik Drabløs, consejero delegado de Ekornes, en la terraza de la fábrica de los sillones Stressless, situada en el fiordo noruego Sykkylven

Jens Ekornes quería crear el sillón más cómodo del mundo para ver la televisión. Así que desarrolló un sillón reclinable que gracias a su mecánica acompaña hasta al cuerpo más inquieto. Él no lo sabía, pero años después se ha descubierto que el cuerpo humano realiza hasta 300 movimientos mientras ve, por ejemplo, una película. Su invento se ajustaba automáticamente al peso sin necesidad de pulsar botones ni de levantar palancas y giraba 360 grados con suavidad. El usuario podía inclinarse hacia atrás y descansar, ver la televisión cómodamente y girarse para situarse enfrente de la mesa de centro con un fácil movimiento de los pies. El invento vio la luz en 1971 y fue bautizado como Stressless (sin estrés). Desde entonces, se han vendido más de seis millones de piezas en todo el mundo. Todos se fabrican en la factoría situada en Ikornnes, en el fiordo de Sykkylven, en Noruega.

El fundador de Ekornes nació en 1908 y se le considera una leyenda de la industria en Noruega. En 1934 abrió su primera fábrica en un paraje espectacular del fiordo Sykkylven, donde en los pasados años 30 se empezaron a instalar la mayoría de las fábricas de muebles del país. Ekornes, Hjellegjerde, Brunstad son las más importantes y de ellas la más conocida internacionalmente es sin duda la primera. Jens Ekornes comenzó a fabricar muelles para mobiliario y se implicó tanto en el proceso que empezó a acudir a ferias profesionales para aprender a fabricar los colchones. Su colchón Svane nació en 1935 y desde ese momento la compañía empezó a fabricar todos los componentes que necesitaba: madera, espuma, acero… A la muerte de Jens Ekornes, en 1976, su hermano asumió el control de la compañía. En 1977 el grupo Ekornes ya era el mayor fabricante de muebles de Escandinavia, y el sillón Stressless, su producto estrella. Empezó a exportarse fuera de los países nórdicos, con EE.UU. como principal comprador. Aún hoy EE.UU. es su mayor cliente mundial (y allí triunfa la talla supergrande), mientras que en Europa, Alemania es el primer mercado, explica Mikaël Gaultier, director general para España.

Comprar uno de estos sillones es como adquirir unos zapatos o un traje: hay que probárselos hasta dar con el más cómodo, hasta encontrar el que se adapta totalmente al cuerpo. Es una experiencia que lleva su tiempo, porque hay 51 modelos en el mercado (entre sillones y sofás) y son asientos hechos casi a medida.

Ensamblado de la rueda corredera en uno de los primeros sillones. Es la clave de su comodidad.
Fue la primera butaca reclinable del mercado que tomó en consideración el hecho de que personas con diferentes morfologías deben tener diferentes tamaños de asientos para sentarse de un modo verdaderamente confortable. Se fabrican en tres tamaños: pequeño, mediano y grande; en dos gamas de confort: blando o duro, y en cuatro calidades de piel que los hacen más o menos mórbidos pero también más delicados (la calidad superior es la Royalin, una piel excepcional casi sin tratar pero nada recomendable si hay niños pequeños en casa, porque es muy delicada). Las últimas colecciones también se pueden tapizar en 66 telas diferentes. En cuanto a su reconocible pie de madera, se puede escoger entre siete tonos.

Una visita a la fábrica aclara el porqué de sus precios y de la garantía de diez años que ofrecen. Toda la producción, desde el moldeado del acero de su estructura hasta la última puntada de la tapicería se realiza allí, a precios noruegos y con eficacia nórdica. “Probablemente sea una de las fábricas de producción de muebles más eficientes del mundo”, asegura Svein Lunde, director comercial internacional. La Constitución noruega avala el derecho de sus ciudadanos a disfrutar y preservar la naturaleza como un bien común y, disciplinados como pocos, éstos aplican férreas medidas medioambientales para proteger un paisaje excepcional, como el del cercano fiordo de Geiranger, patrimonio de la humanidad.

En Ekornes todos los desechos se aprovechan para producir energía o crear nuevos productos. La factoría se calienta con los recortes de la madera, igual que las tres piscinas públicas que hay junto a la fábrica. El agua del túnel de pintura se recicla totalmente y se vuelve a utilizar y el aceite va a unos tanques para que se lo coman las bacterias contratadas para ello. La única asignatura pendiente es conseguir cuero que no esté curtido con cromo, porque es muy contaminante. Eligen las mejores piezas de Argentina, Brasil, Italia y Austria, y ahora han localizado una curtidora española que está empezando a trabajar sin cromo.

Hoy la compañía cotiza en bolsa y ha dejado de ser un negocio familiar. Vende 365.000 asientos al año en todo el mundo. Erve Ekornes, sobrino nieto del fundador se ocupa de dirigir el equipo de diseño y desarrollo de producto. Tiene 43 años y lleva veinticinco en la fábrica. “Vivimos con los productos, cuando inventamos uno, nos lo llevamos a casa y hacemos un test en situaciones reales”, explica. Y en su caso debe de ser un test riguroso de resistencia y durabilidad, porque es padre de cinco hijos. 

La comodidad como objetivo, casi como una obsesión, define esta marca. Valga mencionar que si el fundador pensó en la tele cuando imaginó su asiento ideal, su continuador, Jens Petter Ekornes, no paró hasta conseguir que el equipo de diseño diera con un sillón tan envolvente como los del coche Dodge Miranda del 80, el deportivo americano que se acababa de comprar. Nació así el modelo Royal, que fue un superventas durante años y todavía se fabrica. Es el asiento favorito del director ejecutivo Nils Fredrik Drabløs, quien opina que el secreto de los sillones Stressless es sencillo: “En cualquier parte del mundo la gente necesita confort”.

El primer Stressless, de 1971. El pie es de acero cromado.
Modelo Royal, de 1981. Se inspira en los asientos del coche Dodge Mirada. Nace el pie de madera.
El Mayfair en color vainilla es el modelo más vendido en el mundo. Le siguen el chocolate y el negro.
El sillón Jazz forma parte de la última colección. El pie es de acero forrado en piel.
Modelo Wing. De dureza intermedia y con orejas, pensado para la siesta. Es el tercero en ventas en España.
Con el Arion nace una serie de home cinema. Es componible y permite crear sofás con asientos que se mueven individualmente

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14 de marzo
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