14/11/2010

Furla

"Trabajamos con la mente, el alma y el corazón"

Texto de Aurora Segura
Fotos de Marc Arias
Apenas lleva unos meses en Furla, pero le ha seducido tanto su historia que habla con la pasión de alguien que hubiera formado parte de ella toda su vida. Con 49 años, Eraldo Poletto fue nombrado recientemente presidente de esta empresa familiar creada hace más de ocho décadas. Dedicada a los artículos de piel, el made in Italy sigue siendo uno de sus principales activos
“Creo que los italianos sentimos amor y pasión por lo que hacemos y por eso el made in Italy es algo tan exportable”, afirma este ejecutivo cuyo cometido en Furla es, dice, “empaparme de la idiosincrasia de la empresa y prepararla para que pueda enfrentarse con contundencia a los retos que plantea el futuro”. Un objetivo que en estos momentos se centra en la expansión.

Poletto está convencido de que si una mujer pasea por la calle Lagasca de Madrid o por el paseo de Gràcia barcelonés, por ejemplo, elegirá entrar en una de sus tiendas y no en la competencia, porque “nuestros artículos representan la excelencia italiana, y todo, desde el diseño a su realización, la decoración de las boutiques o el envoltorio de los productos, está pensado para satisfacer al cliente final, algo que en el mundo de la moda se olvida con demasiada frecuencia”.

Creada en Bolonia en 1927 por Aldo y Margherita Furlanetto, la firma, que adoptó la primera mitad de un apellido que sigue figurando en la propiedad, abrió su primer establecimiento en 1955 en esa misma ciudad. Ahora, 83 años después, cuenta con más de 300 tiendas de la marca y más de mil puntos de venta en todo el mundo.
 
“Me parece importante que la empresa siga siendo familiar, porque eso garantiza y preserva los valores que han hecho posible su éxito”, comenta Poletto, y prosigue afirmando que “si he aceptado el puesto es porque comparto la ética de Giovanna Furlanetto y el resto de la familia, y mi deber en tanto que presidente de la compañía es preservar sus valores: la búsqueda de la calidad, el mantenimiento de la integridad en todo lo que se hace, el amor y la pasión por el producto que se transmite a cuantos trabajan en la empresa”. Consciente de que, comparados con los lobbies de la industria del lujo, son pequeños, no se siente en inferioridad de condiciones ni se arruga ante la competencia.

“Tener miedo a la competitividad global significa ponerse límites; por el contrario, si la competencia es sana, resulta positiva y ayuda a mejorar.” A menudo, añade, “la peor competidora de una empresa es ella misma, su resistencia al cambio, el miedo a usar una llave sin saber adónde lleva la puerta que abre”.

Tal vez por eso los Furlanetto se han decidido a poner al frente de la nave a un profesional ajeno a la familia, aunque con una experiencia de más de 35 años en la industria de la moda, buena parte de ellos en Estados Unidos, y que no siente su pasado como un lastre.
Cocodrilo  Modelo de la colección diseñada por Giovanna Furlanetto en piel auténtica.
Tate Bolso de esta temporada que combina ante y piel grabada.
Guggenheim El famoso filántropo da nombre a un sobrio modelo de otoño.
Royal Rememora los equipajes de los viajeros de 1900
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