Las grandes cantidades de luz que emiten las estrellas nunca llegarán por completo hasta el ojo humano. Ni los telescopios más potentes son capaces de captar ese brillo. El culpable es el polvo que rodea a las formaciones estelares y que bloquea la energía que desprenden. En concreto, la masa de polvo oculta el 50% de la luz que sale de las estrellas, según afirman varios astrónomos en el número del 10 de mayo de la publicación Astrophysical Journal Letters.