Mercurio, el planeta más cercano al Sol, debe su superficie a la actividad volcánica que experimentó en épocas pasadas. Fueron estos procesos de explosiones de lava los que dibujaron la estructura del planeta. La sonda de la NASA Messenger, que está investigando Mercurio, ha aportado estos datos. A partir de sus mediciones, también se ha confirmado que el planeta carece de hierro en sus rocas. La sonda Messenger cartografía Mercurio en busca de pistas sobre su evolución.