Los árboles de los antiguos bosques del oeste de Estados Unidos están muriendo a un ritmo acelerado en las últimas décadas debido sobre todo al cambio climático, explica una investigación de la revista Science. La mortalidad de árboles se ha doblado desde 1955, coincidiendo con el aumento de temperatura media en la zona –de 0,3 a 0,4°C desde 1970–. Los cambios en la mortalidad de los árboles tienen efectos a largo plazo sobre todo el ecosistema del bosque y los recursos.